Acciones de la Iglesia ante el desafío del Covid 19 (V)

A  modo de resumen de algunas actuaciones realizadas a través de la Iglesia diocesana, ofrecemos a continuación este dossier -por fuerza incompleto dado que todos los días las parroquias siguen trabajando y viviendo situaciones nuevas y distintas-, como contribución al conocimiento social de la tarea que la Archidiócesis de Santiago de Compostela ejerce ante este reto de la pandemia del coronavirus. Quizá nunca como ahora se haya hecho realidad aquella expresión del papa Francisco en la que definía a la Iglesia como “hospital de campaña”.  Acción y oración, “ora et labora”, los dos pilares fundamentales de una Iglesia que sigue siendo espacio de acogida preferencial para los más desvalidos.

 

INSTITUCIONES:

Seminario Mayor. Ofrecimiento a la Xunta de Galicia de la Hospedería de San Martín Pinario para el uso que, si fuera preciso, se considere necesario. El rector de la institución, Carlos Varela, dijo que, igual que la mayoría de los establecimientos de la capital gallega, la Hospedería lleva días cerrada, pero «están preparados para organizar la acogida del personal que sea necesario en cualquier momento y a cualquier hora». Se trata de habitaciones individuales, con baño, en un emplazamiento, recuerda el rector, «de fácil acceso por ejemplo para ambulancias».

 

Seminario Menor. Ofrecimiento al Concello de Santiago de sus instalaciones para los sin techo, gestionado por Cáritas Diocesana. Un albergue de emergencia para que ninguna persona sin hogar tenga que pasar el confinamiento en la calle, que ya está funcionando.Se ha reconvertido en albergue para transeúntes la zona donde residen los seminaristas: unas 20 habitaciones individuales que para muchos de los que ahora las ocupan les ofrecen una calidad de vida que hace mucho tiempo no podían disfrutar.La acogida se mantendrá mientras dure la alarma sanitaria. Comentaba el director de Cáritas, Anuncio Mouriño, que esperan que esta experiencia pueda servir también para que muchas de estas personas puedan plantearse “resetear su vida”.Pero además de este servicio extraordinario en Belvís, unas 200 personas están siendo atendidas por Cáritas Diocesana en Santiago. El piso de acogida a mujeres víctimas de trata, Vagalume, también mantiene actividad con dos personas, que atienden también previa cita, y en Vieiro, unas 9 personas siguen acudiendo periódicamente, por ejemplo, para poder lavar su ropa, o para recibir algún servicio de asesoría.

 

Cáritas Diocesana. Comedor social de Cáritas Interparroquial de Arousa: Se mantienen los desayunos una persona por mesa; la lavandería; se realizará el servicio de comidas en tres turnos, respetando el tercio de la capacidad del local, los días festivos las comidas y las cenas se darán en bolsa fuera del comedor, siempre y cuando sea posible; cierre del servicio de cenas y se entregará bolsa en la comida. Servicios de Atención Primaria: Se mantiene el servicio, cumpliendo estos requisitos: se primará la atención telefónica cuando sea posible, se continuará la atención presencial para aquellos casos de urgencia, cumpliendo los requisitos de acceso de una sola persona por familia y guardando las distancias de seguridad y requiriendo previamente las debidas medidas de higiene recomendadas, el resto aguardará su turno en el exterior del local; se propone la existencia de algún buzón  donde aquellas personas que simplemente tengan que entregar documentación, tengan un lugar donde depositarla, sin necesidad de pasar a la atención directa. Comedor sobre ruedas de Cáritas Interparroquial de Arousa: Se mantiene servicio extremando medidas de higiene. Residencia Meu Lar y Centro San Cibrán: Seguir las indicaciones de la Xunta de Galicia en materia de centros residenciales, ampliando que se suspenderán los nuevos ingresos, se anulan todas las actividades con voluntarios, se restringen las salidas, se extremaran medidas de higiene personal y del centro. Albergue San Javier: De aplicación lo expresado para centros residenciales, y según lo recomendado, habiendo una estancia máxima de 21 días, se estudia la ampliación a 30 días. Pisos de acogida: Se restringen las salidas, extremar medidas de higiene personal y del centro.

 

Cáritas Interparroquial de A Coruña. La labor de las Cáritas en las parroquias de A Coruña y Arteixo ayuda a más de 1.700 familias, superando las 5.000 personas atendidas. En este momento de coronavirus se ha concentrado la atención social y de emergencia, aumentando los contactos vía telefónica y por correo electrónico con los usuarios. Dada la elevada media de edad en los equipos de voluntarios parroquiales, se han extremado las precauciones, para proteger a este personal. La residencia de mayores cuida a los suyos con  rigurosos protocolos sanitarios, incorporando material donado por algún colectivo. Por otro lado, la versatilidad y agilidad de respuesta que tiene Cáritas, hace que estos días de crisis, los Servicios Sociales del Ayuntamiento echan mano de la colaboración de esta institución de la Iglesia para dar solución a los casos más urgentes. Es el caso, por ejemplo, de familias que sobrevivían con pequeños trabajos y, de pronto, se han visto sin ingreso alguno. A la exclusión y a la pobreza, se añade ahora el miedo y la inseguridad. Cáritas permanece cerca ante el desconcierto.

 

Centro Raíña da Paz, Pontevedra. Las medidas de prevención de contagios por Covid-19 hicieron que el Concello de Pontevedra tuviese que replantear las medidas de ayuda a personas sin hogar. Así, Cáritas habilitó hace días su centro Raíña da Paz, en Salcedo, que será la residencia de un grupo de personas que normalmente dormían en albergues de la ciudad.

 

A Xunqueira: Se ha mantenido el contacto con los grupos Scouts, que han visto modificados o aplazadas sus campamentos y rutas previstas en fechas cercanas. Otro tanto ha sucedido con la entrega de los “Premios Nécora”, otorgados por la Fundación Galega contra el Narcotráfico; la gala no ha podido tener lugar, pero continúa la planificación en tareas de prevención, porque las consecuencias del tráfico y consumo de drogas siguen presentes. Cáritas no ha dejado de ofrecer la atención primaria a las, aproximadamente, 23 familias a su cargo durante todo el año, que estos días de confinamiento aún están más expuestas a la precariedad. Se mantienen alerta ante cualquier emergencia potencial.

 

Ordes: Cáritas parroquial de Sta. María de Ordes mantiene la atención primaria a 100 familias en tiempo de coronavirus. EL Concello ha ofrecido su colaboración para el reparto de alimento a los domicilios de estos usuarios para proteger la salud, tanto la de ellos como la de los voluntarios de Cáritas. Se mantiene la actividad de la “Horta Solidaria” y el Ropero parroquial con las debidas precaucione

 

Carril: El párroco, Eduardo Amado, cuenta que pasa mucho tiempo en la Iglesia. Es mi modo de secundar la recomendación del Papa, animándonos a mostrar la cercanía de Dios, incluso, de un modo físico. Con la puerta abierta, el sagrario iluminado, la imagen de San Roque alumbrada con velas… Atiende emergencias de Cáritas con el retén de Arousa que no abandona a los más necesitados. Y está de guardia en el Hospital del Salnés, para atender a los enfermos.

 

Unidad Pastoral de Mugardos: El párroco, José Carlos Mato, coordina el envío de materiales útiles para la oración y la formación a través de los grupos de whatsapp. Cáritas: la actividad de atención primaria permanece alerta y repartiendo ayuda a unas 40-50 personas. En el local del antiguo consultorio médico, un convenio con el Ayuntamiento permite a Cáritas coordinar la ayuda social local, unificando recursos. Se permanece alerta para la atención de enfermos que lo soliciten.

 

Santa María la Mayor, Pontevedra. Cáritas Parroquial trabaja en estrecha colaboración con el Concello de Pontevedra en la atención de personas sin hogar y a familias en peligro de exclusión social. Otro tanto ocurre con la Pastoral de la Salud, que mantiene un seguimiento telefónico con todas aquellas personas enfermas o impedidas que antes eran visitadas con frecuencia en sus hogares. Igualmente se mantienen activos los voluntarios del Centro de Escucha San Camilo de Pontevedra, para la atención y acompañamiento, también telefónico, de quienes estén atravesando una situación de pérdida o duelo, a través del número 652 385 332. En el ámbito sociosanitario, es de destacar la entrega y generosidad de las órdenes religiosas que atienden con tanto cariño a mayores y discapacitados.

 

En el ámbito hospitalario, los capellanes tienen estos días una importante misión en el acompañamiento y consuelo a personas ingresadas y a los profesionales de la salud para que se puedan desahogar ante situaciones tan duras que les toca vivir y encontrar una palabra que les aporte esperanza. En todos los hospitales el servicio religioso funciona normalmente, aunque los capellanes tienen limitaciones para moverse libremente por los pasillos y por determinadas unidades que han sido bloqueadas por necesidades sanitarias. Por este motivo, si alguna persona necesita atención religiosa y espiritual debe contactar con la capellanía a través de la centralita o de los controles de enfermería del centro.

 

Cangas. Los grupos más activos de la parroquia (Cáritas, Cofradías, Administración, Catequesis, Conferencias de San Vicente de Paúl, etc.) colaboran en la comunicación con los feligreses y en la atención de los más necesitados. Se intercambian las distintas iniciativas de Iglesia para mantener viva la fe y la esperanza en estos tiempos. Se mantiene el contacto con los enfermos, ancianos y algunos ex alcohólicos para alentar su día a día. La labor de Cáritas se mantiene. El reparto de atención primaria sigue “de guardia”, habiéndose reorganizado: los voluntarios mayores han suspendido, por seguridad, la atención directa al público y se han sumado otras personas a esta labor. Se asiste a unas 50 familias. Destaca la colaboración con el Concello: éste colabora con el transporte al domicilio de los usuarios con movilidad reducida y la parroquia refuerza la labor del comedor municipal.

 

En plena península de O Morrazo, la Cáritas parroquial de Bueu atiende a unas 70 familias. Durante el coronavirus, sus voluntarios se han protegido del mejor modo posible frente al contacto físico, pero siguen prestando la ayuda más urgente y necesaria dos veces a la semana, pendientes por si surge alguna emergencia concreta en cualquier momento. Porque el coronavirus golpea la salud de la población y, mientras ésta se paraliza, la Iglesia continúa con su ayuda.

 

San Fernando, Santiago. Santiago La cripta de la Iglesia permanece abierta de 9:00h á 21:00h para recordar que el Señor sigue allí presente, en el Sagrario, cuidando de todos los feligreses. El párroco y su grupo de voluntarios y colaboradores, se afanan en mantener el contacto con los enfermos, los mayores, los que viven solos y los más necesitados.

 

Cáritas parroquial lanzó la campaña “Tu vecino de apoyo”. Una iniciativa solidaria y fraterna ideal para una época de confinamiento domiciliario. En cada portal se colocó un cartel con una persona de referencia a la que acudir, en caso de necesidad, pensando en los mayores, los que viven solos y los enfermos. Otra de las aportaciones que la parroquia de Carballo ha puesto en marcha es el Servicio de Escucha y Acompañamiento Psicológico y Espiritual. Un grupo de voluntarias de la parroquia ha puesto manos a la obra en tareas de costura y ya confeccionan mascarillas con las que ayudar a surtir este material de protección. Durante todo el año, Cáritas Parroquial de Carballo sostiene la atención primaria de unas 270 familias; esta ayuda se mantiene durante el coronavirus, con la consiguiente aplicación de los protocolos de seguridad sanitaria que requiere la solidaridad en las presentes circunstancias.

 

Parroquia Liáns, Nós y Dorneda. Cáritas organiza reparto de alimentos y su habitual atención social; se han formado dos brigadas de “emergencia” para atender a los más vulnerables acompañando o realizando por ellos gestiones, gabinete. Se ha creado un un servicio psicólogico de escucha para sobrellevar este confinamiento. Los jóvenes están dinamizando las redes animando a la esperanza a través de la pagina web, Instagram y otras redes, los grupos de formación continúan sus programas a través de las redes…., es decir, la parroquia no está parada.

 

San Vicente de O Grove y Simes. Además de su labor habitual durante la “reclusión” forzada por el coronavirus (catequesis virtual, envío de material para la oración por whatsapp, preocupación por los enfermos y necesitados locales.

 

Parroquias de Cambre y Brexo. Manuel Quintáns, el párroco dice que, además de estar unidos en oración,  contacta casi a diario con la gente mayor de la parroquia, y también con los sacerdotes de su Arciprestazgo. A nivel cercano, destaca la importancia del Centro de Escuchaa San Camilo de Pontevedra. Justo una semana antes del confinamiento por el virus estuvieron en A Coruña ofreciendo sus servicios. La sede de A Coruña será la parroquia de Nuestra Señora de los Rosales. En Cambre hay personas preparadas en el acompañamiento en duelo.

 

UP Milladoiro, Teo e contorna. Un pilar robusto de esta Unidad Pastoral es su labor de Cáritas. El amplio abanico de población que ocupa la UP y la cantidad de necesidades, les ha urgido a solicitar ayuda complementaria la pasada semana para responder, con eficacia, a la demanda de alimentos generada entre los más desfavorecidos con la alarma sanitaria. No escatiman en atender a un grupo de personas consideradas “sin papeles”, a los que la situación creada a raíz del coronavirus ha vuelto aún más vulnerables. Desde el inicio de la emergencia se han atendido a 350 personas, que forman parte de más de 100 familias con menores a cargo. Los sacerdotes de la UP y sus colaboradores están especialmente pendientes de los enfermos y los que viven solos. Algunos casos de personas hospitalizadas requieren un seguimiento más cercano. Se coordina la compra de medicinas para quien carece de movilidad suficiente y se intenta responder a cualquier otra incidencia. Cáritas de la Unidade Pastoral de Milladoiro, Teo e Contorna ofrece 19 plazas de alojamiento de manera gratuita para personal que trabaja en el Hospital Clínico Universitario y por su trabajo se encuentre en situación de riesgo de contagio. Esta puesta a disposición viene motivada por la necesidad de ofrecer un alojamiento a personal sanitario, que trabajan con personas en riesgo, y prevenir así la expansión del contagio. 7 plazas están en el Albergue de O Milladoiro. Este albergue gestionado por la Parroquia de San José de O Milladoiro pone a disposición menos de un tercio de las mismas (cumpliendo la reglamentación vigente en el estado de alarma actual). Otras dos plazas se encuentran en un apartamento en el Barrio de Santa Marta, consistiendo en dos habitaciones con baño. Para ponerse en contacto y poder acceder a estas plazas, se puede llamar al teléfono de Cáritas 678.512.276 o bien contactar con el Capellán del Hospital Clínico, Zacarías.

 

Marín. Además de la labor social del Ayuntamiento y de la predisposición a colaborar, por parte de la Escuela Naval de Marín, Cáritas parroquial mantiene, en tiempo de coronavirus, la atención primaria a 45 familias (unos 200 usuarios) y vela por 54 personas que viven solas y sin recursos. La institución de la Iglesia socorre en sus pisos de acogida a 10 personas en riesgo de exclusión. El comedor benéfico de la localidad, gestionado por las Hijas de la Caridad, atiende a otras 80 personas cada día y la Asociación benéfica Sor Elvira vela por 7 personas.

 

Parroquias Ares, Lubre, Cervás y Limodre. La comunicación del párroco, Antonio G. de las Heras, con sus feligreses se ha acentuado a través del Facebook y el teléfono. Éste sigue siendo lo más recurrido para los mayores y el whatsapp, luego, según se desciende en el rango de edad. Atención a los mayores y enfermos. El interés por este colectivo se mantiene despierto. La visita a los enfermos que así lo solicitan, se hace con las debidas precauciones (mascarilla y guantes), sin dejar de acompañarles. Cáritas: se mantiene la atención primaria a treinta familias, permaneciendo alerta ante cualquier emergencia. Existe la posibilidad de servir en el domicilio a quien lo necesite. Cabe señalar que la generosidad local durante todo el año, permite la ayuda en tiempos difíciles como los actuales.

 

Parroquia de San Andrés de Barciela-Sigüeiro. Permanece abierta varias horas al día para que se visibilice que la Iglesia sigue estando presente y por si alguien tiene algún tipo de necesidad o urgencia también se le atiende en ese horario. Se hace lo posible por mantener contacto diario en este tiempo de confinamiento con los feligreses de las parroquias a través de las redes sociales. Pero lo que más esfuerzos requiere es la atención a los más necesitados: entregas periódicas de alimentos cada vez a más familias, casi todas con niños, así como el acompañamiento en el duelo a personas que han perdido a algún ser querido en estos días, ya que están siendo verdaderamente traumáticos. Por último, una iniciativa que llevan a cabo voluntarios es “llamar diariamente” a personas que están solas: ancianos, personas enfermas, algún sacerdote. Un verdadero testimonio de una iglesia que está más viva que nunca.

 

Codeso y otras en Boqueixón. colecta mensual, recogida de alimentos para instituciones: Albergue Juan XXIII, Cocina Económica y Cottolengo, ropero y ayuda a familias necesitadas. Llamadas a las familias con posibles dificultades y seguimiento o continuo

 

Parroquia de Noia. La actividad de la Cáritas parroquial noiesa mantiene su actividad protectora de los más desfavorecidos; a sus 160 usuarios habituales, añade ahora la colaboración estrecha y fructífera con los servicios sociales locales para dar abasto a los nuevas necesidades. El voluntariado de Cáritas-Noia, junto a los amigos, vecinos y establecimientos de Hostelería que quieran participar, han promovido una actividad denominada “Tortilla solidaria”. Esta iniciativa tendrá lugar los días 16 de abril y 23 de abril.

Parroquia Pobra do Caramiñal, Santa María la Antigua O Xobre e Palmeira. El párroco, Manuel Antonio Villar, coordina la labor viva de la Iglesia en esta localidad. Su comunión es fuerza para la Iglesia. Contacto entre los diversos grupos parroquiales a través del whatsapp. Envío de materiales formativos y para la oración: remitiendo a otros espacios ya en la “red”; “Cuaresma en Cuarentena”. Novena de Dolores, al pie de la imagen parroquial. Utilización de Facebook para la difusión, que siguieron más de 200 personas diariamente. De lunes a viernes, a las 17h se expone el Santísimo Sacramento en el templo; hasta las 19:30h, momento de la celebración de la Sta. Misa. La Iglesia permanece abierta como signo de esperanza y de consuelo, manteniendo despierto el recuerdo de la presencia viva de Jesús en el territorio parroquial. Cáritas en A Pobra sigue velando por las 25 familias (en torno a 60 personas) que son atendidas por esta institución de la Iglesia. Estos días de crisis por el coronavirus, se ha coordinado la actividad con los Servicios Sociales del Ayuntamiento, para acercar las ayudas a los domicilios y evitar al máximo el riesgo de contagios víricos. A ella le deriva también el Concello algún usuario en situación de emergencia, dada la capacidad de respuesta rápida de la Organización Caritativa Católica. En la localidad próxima de Palmeira, 30 personas de 9 familias continúan recibiendo la asistencia correspondiente por parte de Cáritas, quien se ha puesto al servicio de las autoridades locales para velar, conjuntamente, por las eventualidades que puedan ir surgiendo. La institución de la Iglesia ya estudia el escenario posterior a la crisis del coronavirus, para prever recursos y procedimientos con los que hacer frente al potencial  aumento de necesidades.

Carmelitas de A Coruña. Nunca habían hecho algo así. Las monjas Carmelitas de A Coruña lograron terminar 204 mascarillas en un solo día, durante la última semana del pasado mes de marzo. Este convento y el de las Madres Clarisas de la ciudad herculina, se han ofrecido a colaborar como un signo visible de su implicación solidaria con los afectados por el coronavirus. El pasado 30 de marzo, la Cadena Cope, informaba del trabajo colaborativo de estas monjas que, en menos de una semana, habían entregado casi 300 de estas protecciones, para que Cáritas  las distribuyese en varias residencias de la ciudad herculina.

Según cuentan las propias Madres Carmelitas, comenzaron elaborando ellas mismas unas mascarillas sencillas, con tela blanca, de algodón, procedente de retales que tenían en el convento. Al poco tiempo, el joven voluntario, Javier Mosquera, que sirvió de aldabonazo para su iniciativa, les facilitó sabanilla quirúrgica, para elaborar un producto homologable al resto de material sanitario en circulación. Casi toda la comunidad se implicó en este proyecto, haciendo rodar las máquinas de coser, el elástico, el alambre, etc. No tardaron en acercarse a la cifra de 1. 000 embozos protectores.

 

Parroquia de San José de Campolongo. La parroquia se mantiene viva. He aquí algún signo de ello: La Eucaristía parroquial del domingo se retransmite en directo a las 12:30h. vía Facebook. El resto de los días de la semana, el párroco, Casimiro Fernández, celebra la Misa sin público, encomendando a sus feligreses. El párroco coordina el envío de materiales formativos y de oración a sus grupos parroquiales. Se ha establecido una red de contactos en torno a 110 personas. Cáritas: ha sido preciso detener su actividad física dado el peligro al que se exponían sus voluntarios, de edad avanzada, y a la carencia de medios de protección. Su tarea en tiempo de confinamiento se centra en la planificación de “los días después”. Las necesidades aumentarán. Así, por ejemplo, se baraja el modo de “regresar” a la actividad caritativa: el equipo humano se reforzará con nuevos voluntarios; se retomará la atención primaria a las 150 familias de usuarios. Se mantendrían los “desayunos de San José”, almuerzos que se reparten los domingos a unas 55 personas en la casa parroquial, con el complemento de bocadillos para el mediodía. El centro de la Iglesia Raíña da Paz ha sido uno de los lugares designados para recoger a las personas que no pueden recibir ayuda en el territorio parroquial durante la pandemia.

Parroquia de Sada. La actividad de Cáritas parroquial se mantiene en Sada durante el coronavirus. 140 personas (unas 49 familias) se benefician de la atención primaria de la institución católica; de entre esas personas, 42 son menores de 16 años.

Clarisas de A Coruña. A la espera de tela quirúrgica con la que confeccionar mascarillas, las Madres Clarisas de A Coruña (allí también conocidas como “las Bárbaras”) mantienen viva la presencia de Jesús Eucaristía en su capilla. El tiempo trágico del coronavirus ha llegado y sienten la llamada a intensificar la oración para interceder ante el Señor por cuantos le necesitan más que nunca y para ponerse a su disposición, al menos con un pequeño gesto. El 25 de febrero de 2016 se instalaba en la capilla del convento de Santa Bárbara, la Adoración Permanente del Santísimo Sacramento. Desde su ubicación en el coro del convento, las Clarisas colaboran con los adoradores para relevarles, encomendando a los enfermos, a los difuntos, a los familiares y a todo el personal (sanitario o de servicios) que contribuyen al cuidado de la sociedad.

 

UPA de Pontedeume. Sus feligreses, junto a su párroco, Benjamín Sevillano, el diácono Xosé Manuel Pan y el ministro de la Palabra Manel Pérez Sas encomiendan, de un modo particular, a todos los diocesanos. Algunos signos de esperanza a través de la vida parroquial de la Unidad Pastoral de Pontedeume, en tiempo de coronavirus. Se está intentando hablar por teléfono, con todos los feligreses de los que disponemos teléfono, especialmente los mayores, los que viven solos o enfermos, para interesarnos por la buena marcha de todos. Cáritas permanece abierta ejerciendo su labor de atención primaria a más de 50 familias de usuarios. Existe, además, un ropero que completa esta ayuda.

 

Cáritas de Sta. Cruz. La atención básica de las 92 familias en desamparo económico permanece activa. Además, continúa ejerciendo su labor el gabinete psicológico y de escucha y se mantiene el contacto diario con los usuarios, para evaluar el modo de encajar las dificultades de la presente crisis sanitaria. Se han constituido dos “brigadas de emergencia”, operativas a través de sus voluntarios para realizar gestiones burocráticas, repartir medicamentos y solucionar las urgencias, evitando a los usuarios (especialmente a los mayores y enfermos) tener que salir de casa.

 

Parroquias del Arciprestazgo de Entís. Gran parte de la actividad parroquial futura, pasa por el trabajo en equipo. Así surge el proyecto de una gran Unidad Pastoral en el amplio territorio del Arciprestazgo de Entís (Muros, Outes, Carnota y Mazaricos). También se suman al equipo los PP. Franciscanos del convento de Louro. En la zona de Muros, el contacto permanece activo con los distintos grupos de contactos. Hay Misa diaria celebrada por el párroco sin público, en San Xoán de Serres. La atención primaria de Cáritas continúa apoyando a las casi 30 familias que se le confían.

En la Rede Parroquial Outiense se ofrece un servicio de apoyo al duelo, especialmente habilitado para las familias de los fallecidos en este tiempo de coronavirus, cuyo adiós suele ser más traumático de lo habitual, dadas las estrictas medidas de salud impuestas por la cuarentena. He aquí varios puntos a tener en cuenta:

En Mazaricos, “domicilio social” de Égueire, el párroco, J. M. Pensado, promueve esta organización de cooperación para el desarrollo de Costa de Marfil. De Ella dependen muchas personas necesitadas: 2.000 mujeres son beneficiarias de las cooperativas; la Maternidad atiende a una población de 8.000 personas. La dirección institucional de Egueire se encuentra en Mazaricos y otra de las “almas mater” del proyecto es el sacerdote marfileño, destinado en Cée, Desiré Kouakou.

Desde Carnota comentan que “os sacerdotes do arciprestazgo de Entís, “non despreciando”, levan camiño de converterse nun rodado equipo de atención pastoral. No tempo do coronavirus, tamén isto é moi importante, porque permite un reparto de tarefas e coordinación, con froito persoal e misioneiro”.

COF diocesano sigue atendiendo telefónicamente durante la alerta sanitaria. El Centro de Orientación Familiar (COF) sigue atendiendo telefónicamente a todas aquellas que lo precisen. Los responsables de este servicio diocesano indican en su página web, cofsantiago.es, que “ante la situación de alerta sanitaria que estamos viviendo, por el bien de todos, este centro permanecerá cerrado mientras las autoridades competentes no indiquen lo contrario, ofreciendo a sus usuarios la posibilidad de atención telefónica de lunes a viernes de 10 h. a 13 h. y de 16h. a 19 h”. El COF es un servicio que ofrece la Archidiócesis de Santiago de Compostela. Es un espacio de acogida que ofrece ayuda profesional a las familias, parejas y personas en el ámbito de sus relaciones: dificultades relativas a la comunicación y a la convivencia, a la educación de los hijos, conflictos derivados de la familia de origen de la pareja, etc. La finalidad es ayudar a conseguir una vida familiar equilibrada y una convivencia más humana. Se trabaja con rigor profesional y desde el respeto a las personas, propio de los valores cristianos, con matrimonios que viven situaciones de conflicto, con parejas en proceso de ruptura, con jóvenes o niños que buscan una mejor inserción en la vida familiar y social.

 

Los sacerdotes diocesanos harán una aportación a Cáritas. De los sacerdotes diocesanos  ha surgido la iniciativa de realizar una aportación a Cáritas para atender las necesidades surgidas por la situación de las personas vulnerables a raíz de la pandemia del COVID 19.  A los obispos de la Provincia Eclesiástica de Santiago les pareció una excelente propuesta y se va a llevar a cabo con el lema “Siempre juntos”, como gesto de fraternidad sacerdotal y de caridad ante el día de Jueves Santo. El arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, ha enviado una carta al clero diocesano para señalar el modo de hacerlo e indicar que cada sacerdote y diácono podrá aportar lo que vea conveniente según sus posibilidades. En la Provincia Eclesiástica de Santiago cada diócesis canalizará la propuesta según distintas modalidades, pero unidas en la misma finalidad: apoyar económicamente a Cáritas en la inmensa tarea de servicio a los más necesitados en estos días.

 

Pastoral Penitenciaria. O capelán de Teixeiro, Juan González Redondo, xunto cos voluntarios de Pastoral Penitenciaria, quere transmitirmos unha mensaxe: “Queridos amigos e amigas, irmáns todos na fe: acollemos con gusto esta iniciativa de orar os uns polos otros e abrirvos as portas da nosa Igrexa, este Mércores Santo. Igrexa virtual, ou mellor dito, na comuñón do Espírito e dos espíritos, que nunca pode estar pechada. É a comunidade da Pastoral Penitenciaria. Estes días, a pesares de non poder acudir a Teixeiro, sen embargo permanecemos unidos a través dos medios, en oración, sabendo os uns dos outros. Acordámonos dos presos precisamente neste tempo en que dalgún xeito nós tamén estamos presos (Hb 13, 3). Estamos enviando cartas ós internos, fixemos unha aportación para que reclusos sen ingresos puideran chamar á casa, as Carmelitas de A Coruña enviaron 200 mascarillas para funcionarios. Consólanos saber que non hai infectados dentro dos muros de Teixeiro. Por outra parte, está colaborando connosco a parroquia de San Cristovo das Viñas de A Coruña, en concreto a súa Cáritas parroquial. Os voluntarios da casa forman parte do grupo da HOAC diocesano que ten como proxecto de compromiso comunitario “Un paso adiante”. Consiste nunha casa de acollida para a reinserción de persoas que recobran a liberdade despois de moitos anos de condea, para o que se rehabilitou a reitoral. Este pasado xoves recibimos un segundo usuario. Por outra parte o piso de permisos de Cáritas está acollendo a penados de terceiro grado, que han de voltar ás súas casas, pois o CIS de A Coruña está pechado”.

 

Parroquia de Betanzos. Los feligreses de la parroquia de Betanzos se unen en oración pidiendo por todos los diocesanos. Su comunión es vida para la Iglesia.A las 12h se retransmite la Eucaristía vía “streaming”, celebrada a diario por el párroco, Santiago Pérez. Atención de las religiosas del centro Pai Menni. Se trata de una comunidad de Hermanas Hospitalarias cuya vocación es la atención de personas con discapacidad intelectual. Comunicación con las personas asociadas a los distintos grupos parroquiales a través del whatsapp, para intercambio de contenidos formativos o de piedad, así como el refuerzo de lazos humanos y la preocupación por las personas mayores, enfermas o que viven solas. Presencia en la vida pública betanceira para apoyar la labor de los sanitarios, para ofrecer solidaridad a quien la pueda necesitar o para reforzar el mensaje de cuidado y protección mediante las medidas de aislamiento en casa.

 

Cáritas parroquial de A Estrada. La labor de atención primaria que lleva a cabo Cáritas parroquial de A Estrada, se mantiene y refuerza durante el “parón” por el coronavirus. Con una atención media que oscila entre las 130 y 150 familias, se prevé un final de confinamiento en el que aumentarán las personas sin trabajo y, por tanto, en precariedad. Los voluntarios continúan recogiendo las donaciones de productos perecederos para su pronta entrega. Además de la elaboración de lotes equilibrados y completos para los usuarios, un grupo de benefactores se encarga de preparar platos calientes y repartirlos, especialmente dirigidos a las personas cuyo contexto personal les dificulta la realización de los mismos.

Cáritas parroquial de Bergondo. Cáritas parroquial de Bergondo mantiene la atención primaria a 27 familias en tiempo de coronavirus; unas 90 personas encuentran amparo y colaboración para afrontar las dificultades anuales. El ropero ha sido suspendido como medida de prevención sanitaria, pero se mantiene la ayuda semanal con cuatro voluntarias en activo, pendientes, asimismo de las situaciones de emergencia que puedan surgir. Se ha vuelto necesario acudir a los domicilios de personas en riesgo (por edad, salud, etc.) y se ha ampliado el número de vales para el supermercado. Ha habido que afrontar el problema de las familias cuyos niños tenían beca de comedor y han quedado sin este servicio, para lo cual se ha puesto en marcha la colaboración con los Servicios Sociales de la Xunta quienes darían cobertura a esta situación. Por otra parte, desde los Servicios Sociales del Concello, se ha pedido apoyo a Cáritas para el reparto de alimentos porque el supermercado que gestiona este servicio, ha tenido dificultades con la distribución a domicilio. Si se necesita algo urgente, asumible por Cáritas, la facilidad en la respuesta de esta institución de la Iglesia, permite solucionar las emergencias con mayor eficacia.

Parroquia Pontecesures. Este grupo de parroquias reza por todos os diocesáns. As Parroquias de Sanmiguel de Valga, Santa Columba de Cordeiro, Santa María de Xanza, Santa Cristina de Campaña y San Xulián de Pontecesures, representadas na persoa do seu Cura, unidas nun só corazón e nunha soa alma. Facemos memoria das familias, destas parroquias, que sufriron a violencia de xénero, o terrorismo, e como non, a pandemia, que nos toca vivir a todos.

Unidade Pastoral Muros, Serres, Sestaio e Torea. Dende o inicio establecemos cauces de colaboración cos concellos nos que estamos presentes Cáritas-Protección Civil, para poder ser eficaces na distribución de alimentos entre os nosos usuarios sen necesidade de que acudan aos centros de distribución para respetar a normativa do Estado de Alarma e, do mesmo xeito, os voluntarios non quebranten a normativa do confinamento; tamén mantemos a colaboración Cáritas Muros-Eroski e foi ampliada nestes días para recollida de alimentos a coste cero; temos activado un teléfono de derivación para dar resposta a posibles demandas nos nosos feligreses, por necesidade, soedade, atención pastoral… onde poden ser atendidos polos nosos párrocos, traballadora social ou psicóloga.

 

Centro Cultural Juan XXIII. Desde el comienzo de la situación de alarma provocada por la emergencia sanitaria generada por el COVID19, la entidad Centro Cultural Social Juan XXIII ha intentado adaptar su respuesta a las necesidades de las personas usuarias.

De este modo, dos días antes de la declaración oficial del estado de alarma, la entidad bloqueó sus pernoctas dando la opción a los alojados de quedarse en el recurso hasta el momento que se levantase dicha situación. Por esta causa, a tal fecha (12/03/2020) se contaba con 21 pernoctantes. El día de la implantación del estado de alarma (14/03/2020) el número de pernoctantes era de 18 personas. Paulatinamente algunos optaron por irse, tomaron la opción libre de dejar el recurso y actualmente contamos con 11 personas que siguen haciendo lo posible por mantenerse con ánimo en esta situación y confiando en que pase pronto pero sobre todo que se mantengan con salud.

La primera semana de confinamiento se mantuvo la atención externa de duchas y ropero que ya se ofrece habitualmente, realizándola con un control en la puerta que permitía el cumplimiento de las normas de seguridad en el interior, así como la correcta limpieza posterior. Con ello se favorecía la atención a las personas que aún quedaban en calle mientras se articulaban las ayudas por parte del Concello.

A partir de la segunda semana se dejaron de dar servicios externos al quedar ubicadas las personas en diferentes recursos articulados por el Concello. Desde ese momento todo el esfuerzo se volcó en el cuidar que los alojados se mantuvieran en las instalaciones cómodos y, sobre todo, sanos.

No obstante, sí que se ha mantenido el servicio de distribución de lotes de alimentos a las familias más necesitadas, realizándose en esta ocasión una distribución extraordinaria.

Como estos estaban de modo continuado en las instalaciones, cosa que en momentos de normalidad no es así, ya que se permitían las salidas y entradas hasta el cierre del recurso por la noche, hubo que reorganizar el servicio que presta la entidad. Para dar respuesta a este aspecto y, sobre todo, preservar al máximo a los usuarios, los trabajadores pasaron a hacer jornadas contínuas que reducían la entrada y salida continua de personal para, de ese modo, minimizar los riesgos de contagios. Se formó un equipo de cocina liderado por la Integradora Social, que prepara las tres comidas diarias para que sean variadas y sanas, dándose cabida hasta a aquellos platos que podían echar de menos.

También se flexibilizaron los horarios de descanso permitiendo, por ejemplo, el rato de siesta posterior a la comida. Se pusieron a disposición de los usuarios del Albergue películas, juegos de mesa y libros que están ayudando a que se haga más llevadero el tiempo de confinamiento.

Además, desde la entidad se hizo un esfuerzo aún mayor, ya que se realiza la compra periódica de tabaco por cuenta de la institución, lo que, por una parte impide que los usuarios deban salir a comprárselo, reduciendo los riesgos que ello implica, y además permite que los usuarios estén más tranquilos, dado que la mayoría son fumadores. También se han ampliado las zonas comunes que pueden utilizar.

 

Parroquia de Moaña: Los feligreses de Moaña, junto a su párroco, José Luis Muñiz, encomiendan de manera particular a todos los diocesanos. Su comunión es vida para la Iglesia. Ángelus: diariamente, a las 12:00h se reza el Ángelus con repique de las campanas parroquiales. A las 18:30h. hay Exposición con el Santísimo. La Iglesia permanece abierta como signo de esperanza y de luz para la sociedad, pero no se accede al interior. A las 20:00h se produce un emocionante momento de bendición con el Santísimo Sacramento desde el Atrio parroquial. Téngase en cuenta que la hora de la bendición coincide con el momento del aplauso nacional al personal sanitario desde las ventanas. Una vez que la parroquia se dio cuenta del gesto de su párroco, esperaron a recibir primero la bendición para aplaudir luego. La policía local, la Guardia Civil, Protección Civil e, incluso, una ambulancia, pasan ahora por allí delante a esa hora para recibir también las gracias y la cercanía eucarísticas. Cáritas parroquial mantiene la atención de 70 familias, colaborando en el reparto a domicilio para estas y otras familias con Protección Civil y las autoridades locales. Los voluntarios de Cáritas confeccionaron mascarillas con sabanilla quirúrgica para entregar a cada familia necesitada. El grupo de Pastoral de la Salud, se encarga de acompañar a los enfermos y llevarles la Comunión. Durante la época del aislamiento en el hogar, han incrementado, al menos, la comunicación con las personas delicadas de salud, permaneciendo muy pendientes de las necesidades que puedan surgirles (medicación, soledad, etc.).

 

Parroquia de San Francisco Javier, A Coruña. El actual párroco y arcipreste de la zona, Severino Suárez, atiende también la parroquia de El Pilar y la de O Nadal do Señor, en el barrio de Bens. A los muchachos del catecismo y a sus familias se les hace partícipes de los materiales de oración y formación necesarios y se les invita a unirse a la oración del Arzobispo, pidiendo por todos los afectados con la pandemia. La atención primaria de Cáritas sigue pendiente de las cerca de 100 familias que en ella buscan amparo. Los voluntarios de mayor edad han detenido la actividad mientras dure la cuarentena. La proporción de inmigrantes bajo su cuidado es elevada, pues constituyen una parte importante de la población local. Uno de los economatos de Cáritas Interparroquial de A Coruña tiene su ubicación en este arciprestazgo (Riazor), que se mantiene abierto y a pleno rendi Algunos de los voluntarios de la parroquia son profesionales considerados esenciales para el funcionamiento de la sociedad durante el coronavirus; esto les permite aplicar con gran rigor y sensibilidad todas las medidas de protección sanitaria en el reparto de alimentos, facilitando así el aislamiento domiciliario de los usuarios de Ceritas. Un grupo de Acción Católica con sede en O Pilar y otro de Vida Ascendente se prodigan en cuidar la comunicación con los mayores y con quien pueda encontrarse solo durante estos días. El grupo de Pastoral de la Salud con sede en la parroquia, desarrolla durante todo el año pastoral un atento cuidado y preocupación por los enfermos. Visitan residencias y a gente impedida, además de los cuidados humanos y materiales que se requieren ante un fallecimiento inesperado de alguna de estas personas, especialmente de quienes carecen de vínculos familiares capaces de asistirles en ese trance.

 

Cocina económica Santiago. En la Cocina Económica de Santiago trabajan sin tregua para alimentar a los más desfavorecidos del entorno urbano. Las religiosas y el personal de complemento que se encargan de esta labor, vivieron el susto de un contagio de coronavirus. Una vez repuestos, el retorno a los fogones no se hizo esperar: mucha gente dependía de su auxilio. La Congregación de las Hijas de la Caridad se encarga del comedor de la Cocina Económica desde el año de su creación en 1891. El pasado viernes 20 de marzo un positivo por coronavirus hizo que el personal de la Institución Benéfica quedase en aislamiento y en cuarentena. Se trataba de sor Alicia. Luego se detectaron dos casos más de religiosas afectadas que, a día de hoy, ya se encuentran recuperadas. A pesar de todo, el servicio de la entidad continuó mediante un cáterin. Tras el proceso pertinente de aislamiento y la correspondiente  desinfección, la comida ha vuelto a prepararse en sus instalaciones el pasado 6 de abril.

En estos momentos, 6 religiosas y 10 seglares se ocupan de la preparación de los menús. El personal de los turnos de cocina ha de vestir trajes especiales de protección. Ya han sobrepasado las 200 comidas diarias preparadas y más de 50 desayunos. En los últimos tiempos, unas 29 familias se han sumado a los usuarios habituales de la Cocina Económica (a causa del cierre de los comedores escolares y por algún otro motivo) que, coordinada con los voluntarios de Cruz Roja y otras instituciones, se ha organizado para acercar la comida en táper o en bolsas a quienes lo necesiten. Muchos benefactores continúan apoyando la labor solidaria de esta entidad, conscientes de la ingente tarea bienhechora que desde sus fogones se lleva a cabo.

 

Unidade Pastoral de Coirós. Hoy el párroco Juan Jacobo Ardá y su feligresía, se unen en oración por todos los diocesanos. Su comunión constituye esperanza para la Iglesia. Algunos signos de vida parroquial en tiempo de coronavirus: El párroco celebra Misa todos los días, pidiendo por las familias de sus feligreses y por los afectados por la pandemia; un pequeño grupo de la catequesis permanece en contacto, manteniendo el cultivo de la fe en familia.; la tradicional “Romaxe na honra de San Pedro de Mezonzo constituye un motor de unión y devoción en la zona que durante el tiempo de la pandemia deja ver sus frutos más maduros de piedad y caridad: el impulso de la oración y la preocupación de los unos por los otros.

Hermanas de los Ancianos Desamparados de la Residencia de San Marcos, Santiago. En la Residencia de las Hermanas de los Ancianos Desamparados, en San Marcos, en Santiago, no se ha registrado ningún caso de COVID 19 entre los residentes. “Lo estamos llevando bastante bien”, dice la superiora de la comunidad religiosa, la madre Carmen, una mujer previsora que antes de que las autoridades decretasen el confinamiento decidió “cerrar” el asilo a visitas para preservar de posibles contagios a los ancianos allí alojados. “Puede pasar cualquier cosa, desde luego”, asegura la superiora, “pero de momento, gracias a Dios, no hemos tenido ningún caso y lo llevamos bastante bien, aunque preocupadas por todo lo que está pasando”.

La comunidad religiosa, que agrupa a 22 hermanas, atiende en la residencia de San Marcos a un total de 196 residentes, “mayores y alguno de ellos centenario”, explica la madre Carmen. Cuentan con un grupo de trabajadores de 70 personas, que afortunadamente disponen de los instrumentos de seguridad necesarios para garantizar la salud de toda la comunidad.

“Nos han ayudado mucho desde fuera. Nos han desinfectado las instalaciones; la Xunta de Galicia nos ha hecho llegar mascarillas, batas, guantes, desinfectantes”, explica la superiora. “Eso y la previsión que tuvimos de cerrar antes de la alerta, avisando a las familias que solo habría contacto telefónico con los residentes, nos ha dado cierta tranquilidad. Es verdad que hemos tenido algún caso de algún catarro, pero solo eso, porque se hizo la prueba y dio negativo en coronavirus”, añade.

Y, por si acaso, dentro de las instalaciones también se adoptan medidas de seguridad: “Si antes comían cuatro en una mesa, ahora lo hacen dos; si antes teníamos un comedor, ahora habilitamos otro; en las salas, además, hacemos que los residentes tengan más distancia entre ellos

La residencia cuenta con médico y personal de enfermería. Además,  junto a su capellán, el obispo emérito de Tui-Vigo, monseñor José Diéguez Reboredo, quien también reside en sus instalaciones, han vivido la liturgia propia de Semana Santa, “eso sí, sin gente”, recalca la superiora.

 

Pastoral de la Salud. Nuria Vázquez Freire es la Delegada diocesana de Pastoral de la Salud. Farmacéutica. Residente en Santiago. Expuesta a un riesgo considerable en su cometido profesional, sostiene que la preocupación principal en Galicia ha centrado esta temporada la estabilización del número de contagios. Desde su cometido en la diócesis, se interesa por la correcta preparación humana y espiritual para las situaciones de aumento del número de enfermos. Y que haya capellanes; sacerdotes disponibles para saber responder a las necesidades de la gente. Incluye propuestas como la del Centro de Escucha en Pontevedra, para el acompañamiento de situaciones de duelo. No poderse despedir de un ser querido y prescindir del acompañamiento de los vecinos en ese momento, se prevé difícil. Le gustaría que de cualquier momento de sufrimiento, como el que se vive en la actualidad, las personas pudiesen replantearse la vida, sacando algún bien. Y que no sólo tuviesen un horizonte material de la existencia. La Delegación de Pastoral de la Salud está “de guardia”, encomendando a todos los diocesanos.

 

Parroquia de Sada. La feligresía de Sada se une a su párroco, Joaquín  Varela, para rezar de una manera especial por los diocesanos. Para las celebraciones de Semana Santa se han unido a otras parroquias que retransmitían a través de las redes.Los domingos, permanece activo el contacto con las familias de catequesis, más de cuarenta, repartiendo diferentes materiales formativos y de oración. Cáritas parroquial no ha detenido su actividad. Para evitar el peligro de contagio vírico en los voluntarios de mayor edad, se ha sustituido el reparto de atención primaria directo por unos vales que se entregan a los usuarios (47 familias), canjeables por productos en un supermercado local. Una persona, al menos, permanece atenta por si surge alguna emergencia durante estos días.

 

Cáritas Parroquial de Caldas. Cáritas parroquial de Caldas de Reis mantiene la atención primaria de 85 familias. La localidad se sitúa como un cruce de caminos, por lo que, el pasado año 2019, la cifra de transeúntes que solicitaron la ayuda de Cáritas fue de 72. Este colectivo ha desaparecido prácticamente con la alarma sanitaria en vigor, que impide los desplazamientos. De todos modos, los voluntarios parroquiales se han turnado para proteger a los de mayor edad y atender  las emergencias con solvencia.

 

Parroquias de Barciela-Sigüeiro y Unidas. Como en muchas otras parroquias de la diócesis las redes sociales están siendo el medio más utilizado para mantener vivo el contacto con los fieles de estas comunidades a través del Facebook (@pbarcielasigüeiro) o de la página web (org).

A parte del contacto constante a través de WhatsApp con los catequistas… estos medios sirven para llegar a los más pequeños y motivarlos a seguir las CATEQUIZIS que se suben a diario, vídeos de 5 minutos que están causando verdadera sensación. Cáritas parroquial sigue también su tarea de ayudar a los más necesitados a través de un pequeño número de voluntarios. Unas diez familias (14 niños entre ellas) reciben atención primaria. Estos días de coronavirus el párroco ha motivado a los feligreses para la colaboración solidaria con los más necesitados y se han recogido alimentos no perecederos. Se prevé un escenario difícil al término del aislamiento domiciliario, especialmente en el núcleo urbano de Sigüeiro, conformado por familias jóvenes, con niños, que pueden ver muy afectada su situación laboral. Se precisará mucha asistencia.

El sacerdote celebra la Misa de manera privada y en ella encomienda diariamente a las personas que han fallecido por el coronavirus, a los enfermos y a todos los que cuidan de ellos; así como a todos los fieles de las parroquias que administra, para que en Cristo encuentren el consuelo y la fuerza para superar esta situación que nos ha tocado vivir.

 

Cáritas Parroquial de San Cayetano. Cáritas de San Cayetano, en la ciudad de Santiago funciona durante todo el año con una atención muy directa a los necesitados. Se procede a una entrega de alimentos y/o útiles de aseo personal, procurando el mayor amparo posible para los hijos pequeños de las familias, con el reparto de pañales, colonia, potitos etc. Se atienden en la parroquia a 67 familias, un total de 194 personas, de las cuales 26 son niños menores de 8 años. En este tiempo del coronavirus, la labor de los voluntarios (sus edades entrañan muchos factores de riesgo sanitario, por lo que han recibido la recomendación de protegerse en el domicilio) no se ha detenido. Siguen con preocupación los avatares de todas las familias y mantienen contacto por whatsapp. En lo referente al reparto de atención primaria, mientras dure el peligro de contagios, se encarga el Banco de Alimentos. Esta Caritas Parroquial, atiende a los hermanos de las comunidades de: San Cayetano; Guadalupe, San Juan y San Silvestre.

Parroquia de Vimianzo, Calo Cambeda y Castrelo. La celebración de la Misa todos los días, para encomendar a todos los feligreses y a los afectados por la pandemia. Estas feligresías cuentan, en la actualidad, con dos seminaristas mayores cuya ordenación diaconal es inminente. El párroco, Daniel Turnes, compagina tu tarea sacerdotal con el trabajo de profesor de Religión en Santa Comba. Hay compañamiento de los que se disponen de forma inmediata para recibir la Primera Comunión. Cáritas, con un presupuesto anual de 15.000 euros, habla de la generosidad de los feligreses (en torno a 1800-2000 habitantes). En tiempo de confinamiento, mantienen la atención primaria de 23 familias junto a la alerta ante posibles emergencias. Recientemente se han donado a Mozambique 2.000 euros para proyectos de desarrollo). Durante el presente confinamiento, las tareas de reparto de alimentos se coordinan con los Servicios Sociales del Ayuntamiento para proteger al máximo la salud de usuarios y voluntarios. Por otra parte, una casa arreglada espera la llegada inminente de una familia de refugiados sirios a la que se ha brindado acogida. Conscientes de la dificultad que se avecina cuando la sociedad vaya terminando el confinamiento domiciliario Cáritas se prepara reforzando el seguimiento de los colectivos más vulnerables: emigrantes, mujeres maltratadas, enfermos, gente mayor, etc.

 

Parroquia de Ribeira.  Celebración diaria da Misa en Sta. Clara por parte do párroco, Alfonso Mera, quen encomenda a todos os fregueses e tamén aos afectados pola pandemia. Domingos e festivos a Eucaristía ten lugar na parroquial de Sta. Uxía. Os fieis únense desde as súas casas a esta oración. Cercanía cos maiores: a pesares do distanciamento físico, a presenza dun equipo de Pastoral da Saúde na parroquia, así como unha Residencia da Terceira Idade, anima ao párroco e aos seus colaboradores a manter o contacto telefónico cos máis sós; a preocuperse polo seu estado de saúde; a ofrecerse para calquera necesidade ou xestión, envío de mensaxes motivadoras, etc. O traballo inxente de Cáritas parroquial durante todo o ano (atención primaria de 134 familias) non se detivo en Ribeira polo feito do illamento domiciliario. Percibiuse un incremento de 40 familias afectadas, principalmente, polo parón do comercio, actividade de subsistencia que lles permitía ir “ao día” nas súas economías domésticas. A institución caritativa católica traballa en rede, moi coordinadamente, con Asuntos Sociais do Concello, co colectivo evanxélico Ice Renovación e co Banco de Alimentos. Manteñen vivo o reparto de alimentos e a solicitude por diversos colectivos vulnerables situados no lugar. A laboura da Cáritas parroquial de Ribeira recae estes días en 4 dos seus voluntarios, posto que os de maior idade precisaron illarse nos seus fogares, por mor do risco sanitario.

Parroquia de Corme, Ponteceso e Unidas. Fieis e sacerdotes do lugar (J.M. Varela e Fernando P.C.), únense en oración, pedindo dun xeito especial por todos os diocesáns. A súa comunión é forza para a Igrexa. Utilizando a plataforma web: http://parroquiascormeponteceso.com/, os párrocos manteñen a formación e a piedade dos fregueses, propoñendo distintas reflexións, imaxes, oracións ou recordos de momentos. Comunicación frecuente cos distintos colaboradores parroquiais, especialmente atentos ás persoas soas, maiores ou necesitadas. O contacto mediante as redes de Instagram e Facebook queda aberta para calquera inquedanza ou preocupación dos fregueses. Situacións de acompañamento no duelo ás familias: ante a “violencia” que supón ter que enterrar a unha persoa coa frialdade á que obriga o confinamento cidadán, cóidase dun xeito humano, cercano e relixioso que as persoas estean o máis arroupadas posibles. Cáritas parroquial, en colaboración con Protección Civil do Concello e a Cruz Vermella, mantense a atención primaria das 16 familias amparadas pola institución da Igrexa. A problemática de moitas familias con escasos recursos empeora co confinamento, pois con el impídense os ingresos mínimos que poderían soster a estas persoas.

 

 

Cáritas Parroquial de Moraña. Cáritas parroquial de Moraña mantiene la atención primaria de unas 16 familias. El coronavirus no ha detenido su labor. La acogida que se brinda a las personas en situación de riesgo se traduce en un acompañamiento muy cercano y en la preocupación por sus circunstancias actuales en tiempo de pandemia. Precisamente, el estado de alarma ha cortado la vida laboral de varias familias de la zona. Algunas ya han solicitado amparo de Cáritas y de otras instituciones. Se prevé un aumento durante los días venideros. Será necesario reforzar la cesta de la compra, las medicinas, la electricidad, el asesoramiento fiscal, etc. de unos cuantos núcleos familiares; tareas que ya se venían  llevando a cabo en los diversos encuentros semanales con los usuarios. Se planea el retomar con ímpetu renovado los cursos de formación para desempleados que se han detenido por el aislamiento domiciliario. Sólo con la capacitación laboral de este tipo se pueden incrementar las posibilidades de encontrar trabajo. Cáritas parroquial de Moraña constituye una referencia solidaria en toda la comarca.

Parroquia de Santa María de Traba y Unidas (Coristanco). Desde  la Parroquia de Santa María de Traba y unidas (pertenecientes al Concello de Coristanco) cuyo párroco es Manuel Mayo Romarís estamos actuando en ámbito económico, social y espiritual destinando el 80 % del presupuesto de Caritas parroquial (2.147€) a ayudar de forma directa a 17 familias. Se ha organizado en envío de 4.600 kgs de patatas donados por productores locales a familias del Concello en riesgo de exclusión social para poder garantizar su alimentación diaria, junto con 70 docenas de huevos y 300 litros de leche.  Nos pusimos a disposición del Concello para que el personal de Caritas pueda colaborar en lo que el ente público pueda necesitar, como tractores para fumigar calles u otras iniciativas que estamos ultimando. Como muchas empresas tuvieron que cerrar intentamos que su producción antes de perderse pueda llegar a beneficiar a distintos sectores tanto locales como comarcales. A diario se expone el Santisimo Sacramento,se celebra Misa por la megafonía exterior para todo el pueblo (aunque sin fieles) y se realizan llamadas a feligreses que viven solos o por wassap por si necesitan algo.

 

Cáritas de Leiloio, Cambre, Buño, Cerqueda, San Tirso, Mens-Barizo y Cores-Nemeño. Durante la época del coronavirus, las parroquias de esta amplia zona de la comarca de Bergantiños, mantienen la atención primaria y la preocupación por sus usuarios anuales. En esta zona rural de la diócesis, el contacto de proximidad con la gente permite estar más al tanto de su problemática. Así, se han detectado dificultades por desahucios, deudas, desempleo, familias en riesgo de exclusión con niños, personas dependientes con escasos recursos, etc., etc. suele tratarse de casos bastante puntuales, además de la colaboración con alimentos frescos. Mientras dura el estado de alarma, se presta un servicio de ayuda a personas mayores para hacerles la compra, ir a la farmacia y otros recados útiles.

Parroquia Oza dos Ríos y Unidas. Esta “agrupación” de parroquias (uno de los conceptos que las denomina sería el de “unidades pastorales”), suele tener lugar en torno a un sacerdote encargado de las mismas. Este es el caso del párroco Krystian Bolkowski, de la UP de Oza dos Ríos y 8 rectorías vecinas. Misionero de Fidei Donum, natural de Polonia (diócesis Torun).  El párroco celebra la Sta. Misa a diario, ofreciéndola por todos sus feligreses y por las personas más afectadas en la pandemia. Los feligreses se unen a las celebraciones eucarísticas que retransmiten los medios de comunicación, especialmente las presididas por el Arzobispo de Santiago, Mons. Julián Barrio. Se ha avisado a través del Facebook de la disponibilidad del párroco y algunos de sus colaboradores para atender a las personas más necesitadas que puedan aparecer o ante la eventualidad de cualquier emergencia, a mayores de los servicios sociales que funcionan desde el ayuntamiento. Además, se procura mantener un contacto frecuente con las personas de mayor edad o solas. En un gesto de cercanía y contacto, la parroquia ha puesto a disposición de un buen número de feligreses, botes de gel hidroalcohólico antiséptico. Una iniciativa que ha calado en la gente, que aprecia estos detalles como la oportunidad de sentirse en familia y pendientes los unos de los otros. Durante el curso pastoral, el grupo de colaboradores organiza la atención de las iglesias junto al sacerdote.

 

Comedor Social de los Franciscanos en Pontevedra. El 13 de junio se cumplirán 32 años de su funcionamiento. La aportación a “el pan de los pobres” que realizan los fieles que acuden a la iglesia de san Francisco permite el funcionamiento de este comedor social. Un servicio para los pontevedreses en riesgo de exclusión social que mira con preocupación a la “desescalada”, pues se prevén nuevos usuarios ante el paro que se pronostica. El Padre Gonzalo ha estado muy activo mientras ha durado el aislamiento domiciliario. Sabe que si él falla, las 130-140 personas que utilizan diariamente el servicio de comedor, tendrían grandes dificultades para encontrar un plato caliente en la ciudad del Lérez. Y peor todavía con las puertas de las casas más cerradas que nunca. El franciscano explica que, durante la pandemia, “la comida se reparte a la puerta del comedor”; así ha tenido que ser para evitar aglomeraciones dentro. El menú básico se compone de un plato caliente y un bocadillo, porque han de llevárselo consigo. La edad elevada de muchos de los voluntarios ha traído la colaboración de Protección Civil para el reparto. En la cocina se preparan los táperes. En algunas ocasiones cuentan con la ayuda privilegiada del famoso restaurador Pepe Solla (Casa Solla en Poio), que deseaba participar con espíritu solidario. Normalmente cuentan con una cocinera, un ayudante de cocina y 12-15 voluntarios, junto a un franciscano, normalmente, el Padre Gonzalo Diéguez. En el comedor constatan un aumento de usuarios, atribuido al cierre de los colegios, principalmente, que impulsó a familias con escaso recursos a acudir a este lugar. En la casa diocesana de espiritualidad “Raíña da Paz” (lugar pontevedrés de Matalobos) se alojan unos 30 beneficiarios del comedor social. Se les lleva allí la comida. También al Multiusos de A Xunqueria, habilitado, recientemente, para los más vulnerables. “Se agradece la generosidad de los pontevedreses”, afirma el padre Gonzalo, quien razona que el gasto que ha de llevarse a cabo no es pequeño. Por fortuna, las cadenas de supermercados locales realizan espléndidas donaciones con las que dotar de suministros a esta buena labor.

 

Capellanía del CHOP. Con el lema de la jornada mundial del enfermo del pasado 11 de febrero podríamos resumir la labor de los capellanes, ahora y siempre, en los hospitales. Pero más que nunca, en esta época de pandemia,  nuestra presencia es necesaria, tanto para los enfermos, como para las familias o los propios sanitarios. Los enfermos necesitan acompañamiento humano y espiritual en un momento en el que las visitas están restringidas y muchos viven alejados de sus familias su enfermedad. Las familias preocupadas por toda esta situación nueva que nos toca vivir y sus miedos.

 

Y los sanitarios preocupados y agobiados por esta nueva situación, no sólo en su ámbito de trabajo sino también en todos los ámbitos de nuestra vida. En cuanto a la vida de un capellán de hospital un día normal poco ha cambiado. Acudimos como siempre a cualquier llamada que nos realizan, ataviados con guantes, mascarillas y un epi si hiciera falta.  Aunque ahora camina por un hospital con los pasillos prácticamente deshabitados, únicamente poblados por el personal de la casa. En la capilla no hay misa, pero siempre está abierta y allí pueden encontrar un lugar de paz y esperanza en este momento de intranquilidad.

 

Estas palabras del Papa Francisco el 17 de marzo nos pueden ayudar a encontrar la fuerza necesaria para afrontar este momento histórico que nos toca vivir: “Cuánta gente cada día demuestra paciencia e infunde esperanza, cuidándose de no sembrar pánico sino corresponsabilidad. Cuántos padres, madres, abuelos y abuelas, docentes muestran a nuestros niños, con gestos pequeños y cotidianos, cómo enfrentar y transitar una crisis readaptando rutinas, levantando miradas e impulsando la oración. Cuántas personas rezan, ofrecen e interceden por el bien de todos. La oración y el servicio silencioso son nuestras armas vencedoras”.
Josecho López Moldes
Capellán del CHOP

 

Parroquia de A Estrada.  El párroco, J. A. Ortigueira, celebra la Eucaristía todos los días encomendando a sus feligreses y a todos los afectados por la pandemia. El equipo de catequistas mantiene contacto con las familias cuyos niños se preparan en la parroquia. Les envían diversos materiales formativos y de oración. Cáritas parroquial mantiene la atención primaria de entre 130 a 150 familias; se prevé un final de confinamiento en el que aumentarán las personas sin trabajo y, por tanto, la precariedad. Los voluntarios continúan recogiendo las donaciones de productos perecederos para su pronta entrega. Algunas empresas locales han donado pescado y productos congelados. Varios particulares brindan sus excedentes de producción doméstica para los más necesitados. Además de la elaboración de lotes equilibrados y completos para los usuarios, un grupo de benefactores se encarga de preparar platos calientes y repartirlos, especialmente dirigidos a las personas cuyo contexto personal les dificulta la realización de los mismos.

 

Comedor Social de las Hijas de la Caridad en Marín. Nacido de entre los Voluntarios de Caridad de San Vicente de Paúl, junto a las religiosas del colegio marinense, el comedor social de la ilustre villa del Morrazo mantiene su servicio en tiempo de coronavirus. Sus casi 35 años de funcionamiento le convierten en un referente solidario para toda la comarca. 80 son los puestos con que cuenta el comedor social de Marín, cuya gestión corre a cargo de las Hijas de la Caridad. La Administración autonómica ayuda económicamente al sostenimiento de esta labor. Durante todo el año, dos cocineras, un grupo de 12 voluntarias y las religiosas, sacan el trabajo adelante. Alimentos, limpieza… pero también la atención personal y cercana a los usuarios. Éstos, si lo desean, pueden entrar a las 9:30h de la mañana para desayunar y asearse. De un modo muy habitual, los estudiantes de la Escuela Naval Militar, junto a su capellán, se acercan a colaborar.

Los menús son completos pudiendo, además, llevarse también la cena para casa. Incluso, a quien desayuna en su domicilio,  se le suministra lo necesario para hacerlo. Según cuenta Sor Celsa, Hija de la Caridad que coordina las tareas, “el comedor tiene sus horas punta; pero también avisamos a los voluntarios cuando llega un envío del Banco de Alimentos”, aclarando que los colaboradores de las religiosas hacen un esfuerzo grande de disponibilidad porque los donativos se presentan en el momento menos pensado.

 

Ante el riesgo por la pandemia, esta temporada los usuarios no entran al comedor. Las cocineras preparan un bocadillo con fiambre y otro con comida caliente, cocinada, además del resto del menú. “Estos días han llevado las roscas de Pascua”, explica sor Celsa, orgullosa ante ese detalle que contribuye a dignificar la vida de las personas que acuden al almuerzo. “Fue el regalo de una entidad y da para ponerles un buen trozo”. Estos días “especiales”, del reparto de las comidas se encargan los voluntarios de Protección Civil y miembros de la Policía. Unos 12-15 nuevos beneficiarios se han sumado a los habituales, un signo de que las consecuencias de la crisis sanitaria, se traducen también en crisis económica. Se calcula que aumentará el número de usuarios. El Banco de Alimentos, la Cruz Roja y algún supermercado traen mercancía en 2 ó 3 campañas anuales para complementar los suministros. Algunas personas de Marín también colaboran con su donativo. El trabajo de las Hijas de la Caridad en el comedor social se sitúa en plena sintonía con el resto de entidades benéficas locales (Cáritas, Asociación sor Elvira, etc.).

 

UPA Pontecaldelas. El párroco Benito Vázquez celebra la Eucaristía a diario, aplicada por las familias de sus parroquias y por los afectados por el coronavirus. La cercanía y la comunicación con los diversos grupos parroquiales (especialmente, Cáritas, catequistas y colaboradores de cada templo) se mantiene vía telefónica y por whatsapp. Se anima a rezar en comunión con la diócesis y a seguirse formando a través de distintos materiales. La atención a los enfermos: se cuida de que ninguna persona mayor quede desatendida, incomunicada o sin servicio de recados. Se les sigue llevando la Comunión a quienes así lo habían solicitado, empleando todos los medios de protección adecuados: mascarilla y geles hidroalcohólicos. Al menos una docena de personas se han apuntado a este servicio en el total de parroquias de la Unidad Pastoral. Cáritas ha continuado con la atención primaria de las 35 familias bajo su cuidado. Se prevé un aumento de las dificultades económicas para muchas familias de la zona una vez que termine el confinamiento.

 

Acciones de la Iglesia ante el desafío del Covid 19 (V)

 

Parroquia Caldas de Reis. Los feligreses de Sto. Tomás Becket y de Santa María de Caldas, junto a su párroco J. C. Barral, se unen en oración por todos los diocesanos. Su comunión es fuerza para la Iglesia. El párroco celebra la Eucaristía a diario y visita a la comunidad de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, en una labor conjunta de preocupación y asistencia a los mayores. El equipo de Catequistas ha mantenido el contacto con las familias de los niños en preparación próxima para la Primera Comunión. Los grupos de Adoración Nocturna y de la EDAP (la parroquia actúa como sede de la Escuela para la zona del arciprestazgo Umiense), se han mantenido pendientes de la comunicación entre sí y con las personas que han detectado más solas o con posibles dificultades. Cáritas parroquial: mantiene la atención primaria de 85 familias. La situación de la parroquia la convierte en lugar de paso; en 2019, la cifra de transeúntes que solicitaron ayuda fue de 72. Este colectivo ha desaparecido prácticamente con la alarma sanitaria en vigor, que impide los desplazamientos. De todos modos, los voluntarios parroquiales se han turnado para proteger a los de mayor edad y atender  las emergencias con solvencia.

 

Residencia de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados en Caldas de Reis. Las elevadas cifras de fallecidos que se ha cobrado la pandemia subraya aún más si cabe la tarea casi “sagrada” del cuidado a los mayores. Una de las congregaciones cuyo carisma en la Iglesia se enfoca al “ejercicio de la caridad con los ancianos más vulnerables, acogiéndolos en un ambiente de familia y atendiendo todas sus necesidades: materiales, de afecto y espirituales” es la de la Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Movidas por el desvelo hacia sus usuarios, han reforzado al máximo las medidas sanitarias de protección en su Residencia de Caldas.

“Hemos tenido muchísima suerte”, comenta la Madre Anatolia, superiora de la Residencia de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Caldas de Reis. “En los primeros días del mes de marzo se constiparon dos hermanas y ocho ancianos”. Así comenzó una odisea con bastante cobertura mediática y miedo en el cuerpo. Una de las doctoras que colabora con la Institución, les animó a pedir los test del coronavirus de inmediato. Con 77 residentes, 7 religiosas y 30 personas de plantilla, no podían arriesgarse. Era una mañana de domingo.

Esa misma tarde, el Servicio de Medicina Preventiva de Pontevedra trajo ya las pruebas. Detectaron la gripe A; se procedió igualmente al aislamiento de los enfermos. Quedaban dudas en la muestra tomada a una anciana, que acabó dando positivo de covid-19. “Inmediatamente nos pusimos a comprar el material sanitario”, relata la superiora. Gestiones complejas en Vigo y Madrid; material inservible que hubo que devolver, en algún caso… Una auténtica odisea.

Las visitas se cerraron desde el primer momento. Y así siguen. En confinamiento. El ritmo normal de la casa continúa. La anciana se recuperó bien, aunque le costó un poco el aislamiento riguroso de 15 días. “Los empleados también se portaron muy bien”. Las pruebas del resto de internos, de las religiosas y del personal dieron todas “negativo”.

Las familias de los mayores también lo pasaron muy mal al principio. Ante el revuelo mediático suscitado por el caso de coronavirus, llamaban con gran preocupación al centro. Se iban descartando el que su pariente estuviese infectado, pero el temor a los contagios se convertía en angustia. “Ahora, gracias a Dios, ya están todos más tranquilos”, añade la religiosa.

“Los primeros días les costaba no poder salir. La casa está muy céntrica y solían dar una vuelta por el pueblo. Ahora ya se han adaptado”. El seguimiento llevado a cabo desde el Hospital pontevedrés de Montecelo atestigua la tranquilidad reinante a estas alturas. Pero aconsejan no bajar la guardia. Con ese mismo centro, las religiosas han gestionado el envío de unas “Tablet”, con las que los ancianos y sus familias pueden comunicarse de un modo divertido. Se hablan. Se ven. Un detalle que aumenta la tranquilidad y la confianza dentro y fuera de la Residencia.

 

Grande Obra de Atocha (A Coruña). “El barrio de Atocha de La Coruña en el año 1913 era un lugar marginal donde el hambre, la miseria y la incultura tenían su cuna. Don Baltasar Pardal se conmueve ante tal situación y acepta el reto de dar sentido a un conjunto de vidas que vagaban sin rumbo a lo largo y ancho del barrio. Su sueño: un gran comedor, una gran cocina, una gran escuela y unos grandes talleres.” Nacía la Grande Obra de Atocha. Hoy, en ese barrio, Las Hijas de la Natividad continúan aquella labor. El colegio sigue a pleno rendimiento “on-line” durante la pandemia; su comedor sigue abierto. Aunque hayan pasado más de 100 años desde que se encendió esta pequeña luz en el rincón de una ciudad, ayudar a las personas sigue teniendo más vigencia que nunca. La cocina del Colegio de la Grande Obra sigue abierta. Los alumnos becados por el ayuntamiento vienen a recoger su plato cada día. Entre ellos, la mayoría estudia en el centro, excepto un pequeño grupo. Las religiosas de la Natividad han visto cómo aumentan las dificultades de las familias a raíz del parón laboral de la sociedad. 67 comidas diarias parten hacia sus destinatarios desde  la Institución. Ha habido que gestionar varios préstamos de ordenadores, para el seguimiento de la actividad docente y la entrega de tareas en familias que carecían de los medios necesarios. Existen familias que padecían enfermedades, ya de por sí dolorosas, y han visto agravar su situación por contraer el coronavirus alguno de sus miembros. En estas circunstancias, el Colegio procura acompañar esa situación del mejor modo posible. Las religiosas comentan que, durante el curso, el comedor funciona a pleno rendimiento. Unos 900 alumnos (de un total de 1200) se quedan a comer; se les atiende en tres tandas. Durante el confinamiento, la tarea aún es más difícil, aunque no lo parezca: la comida ha de colocarse en tápers, con lo cual el trabajo diario de dos cocineras, dos personas de mantenimiento y dos Hijas de la Natividad, ha de mantener un ritmo alto desde primera hora de la mañana para que todo esté listo a las 13:00h. “Protección Civil nos ha felicitado alguna vez por el buen menú que repartimos”, asegura una religiosa con satisfacción.

Las situaciones futuras se prevén complicadas. Los autónomos, por ejemplo, han sido los primeros cuyos planes se han quebrado. Una familia, al comenzar la crisis, ha tenido que dejar a los niños con sus abuelos, para alejarlos un poco de los problemas económicos, de las estrecheces, de las dificultades para pagar los recibos, etc. La Grande Obra de Atocha tratará de seguir siendo ese lugar de luz y consuelo que soñó su Fundador.

 

Los trabajadores de Cáritas, un pilar para la institución. Los trabajadores que forman parte de Cáritas Diocesana de Santiago de Compostela comparten la misma misión: acoger, escuchar, y acompañar a las personas que en estos momentos están viviendo momentos tan difíciles. El arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, en su condición de presidente de Cáritas Diocesana, alaba la labor desarrollada por los trabajadores de la entidad “muchas veces callado a favor de los más necesitados, a favor de la dignidad humana que es el centro de nuestra acción caritativa y social de la diócesis”. Estos profesionales incorporados en el apartado de los agentes -voluntarios y técnicos-se suman para construir espacios de esperanzas para las personas más desfavorecidas. Su trabajo es fundamental para desarrollar los programas, servicios y la potenciación de los centros. Se trata de una  labor de gran compromiso para que se hagan realidad los objetivos de la institución. Una parte importante de los trabajadores que desarrollan su misión laboral en Cáritas proceden del voluntariado, sobre todo del parroquial, muchos de los cuales lo siguen ejerciendo.

En la actualidad en Cáritas Diocesana de Santiago de Compostela trabajan 140 técnicos, especialistas en distintos campos profesionales de atención social, que desarrollan su labor en los departamentos y centros que dependen de la institución, tanto en los Servicios Generales como los periféricos distribuidos por toda la diócesis.

Entre los cometidos que desarrollan destaca estudiar las necesidades y el perfil del voluntariado con el fin de tener bien identificados los roles y tareas a desempeñar, las necesidades del trabajo a desarrollar y los requisitos para responder a las mismas. Esta fase es importante para integrar y convocar a las personas adecuadas en las diferentes que se deben realizar. Una labor que desarrollan a través de la formación, el acompañamiento y seguimiento, la participación y la toma de decisiones, el reconocimiento y la sensibilización a la comunidad. Motivado por la pandemia los trabajadores de Cáritas Diocesana de Santiago de Compostela desarrollan su labor diaria por medio del teletrabajo, el servicio telefónico o la presencia restringida en los distintos centros y servicios en los que presta ayuda y acompañamiento y siempre respetando de forma escrupulosa las medidas sanitarias.

Su lugar de acción se fundamente en el ser humano y su labor es rescatar a quien es deshumanizado, procurando una intervención global a favor de los hombres sin descuidar ninguna de sus necesidades vitales ni su historia personal. De las múltiples tareas que realizan podemos destacar tres por su significado: animación de la comunidad, intervención social y comunicación cristiana de bienes. La atención primaria es fundamental en todo este proceso, y no podemos olvidar todo lo relativo a la formación para que los usuarios puedan volver al mercado laboral.

En Cáritas Diocesana de Santiago de Compostela se trabaja a través de Áreas de Actuación. Con ellas se atiende a las personas que llaman a las puertas de la entidad para de este modo poderlas acompañar, apoyar y dinamizar. Un trabajo que los técnicos desarrollan por medio de distintas áreas: La Acción de Base; Minorías; Formación, Empleo y Economía Social; Salud; Familia, Infancia y Juventud; Mayores; Reclusos y exreclusos y Personas Sin Hogar. En todo este proceso la Animación Comunitaria constituye uno de los grandes pilares de Cáritas con la finalidad del establecimiento, consolidación y crecimiento de las Cáritas Parroquiales e Interparroquiales. Un trabajo que desarrollan por toda la diócesis el personal técnico de la institución.

 

Parroquia de San Jorge (A Coruña). Estos días de confinamiento se celebra la Sta. Misa sin la afluencia de fieles tradicional, pero con las gracias espirituales que de ella emanan. El contacto telefónico, la cercanía con los enfermos y los que viven solos y la atención a los más vulnerables, mantienen despiertos a los colaboradores parroquiales.

Un equipo de 11 personas atiende, en los locales de la parroquia, todos los martes. Las principales atenciones son:

Entrega semanal de una bolsa con alimentos.

Reparto de la ropa que necesiten.

Entrega de vales para la recogida de medicamentos o para acudir a la Cocina Económica.

Ayudas económicas, para el pago de recibos de alquiler, luz, agua…

Se dan a conocer estas actividades a través de la página de Facebook y de un boletín trimestral. En el último año se han atendido una medida de 48 familias durante el año. En el ropero unas 285 personas, entregando 1.25º prendas. Los gastos en ayudas han sido superiores a los 12.000 €, siendo los ingresos de poco más de 11.000 €.

 

Unidad Pastoral de Cee. La Unidad Pastoral de Cee nació en Noviembre del año 2017, cuando el párroco D. Desire Kouakou Tanoh, incorporó a sus tres Parroquias de Buxantes, Ameixenda y Brens las Parroquia de Cee y Toba. Más tarde en Septiembre del año 2018 se incorporarían las Parroquias de Corcubión y Redonda. Por lo tanto dicha Unidad Pastoral abarca un total de 7 Parroquias pertenecientes a 3 ayuntamientos de Costa da Morte, cerca de Finisterre. Con respecto a la actividad catequética, tanto el catecismo de primera comunión, confirmación de jóvenes y adultos y prematrimonial se coordinan conjuntamente. En lo que respecta a la labor caritativa, se está llevando a cabo la creación de una Cáritas Interparroquial que coordine la labor caritativa de las 7 parroquias, al igual que ya se hace tanto en la formación como en el culto. Pensaba ponerse en marcha de modo oficial este Jueves Santo; su sede será en Corcubión. A parte de la ayuda a la gente más necesitada de la Unidad Pastoral su papel irá enfocado a la visita de enfermos y personas dependientes, asesoramiento laboral, acompañamiento en el duelo y demás necesidades que puedan presentarse.

Aparte del culto, el párroco es consciente de la dificultad de acceso a las redes sociales de la gente mayor, por lo que mantiene un contacto semanal con estos feligreses. También se está llevando a cabo un voluntariado con el ayuntamiento de Cee y Cruz Roja para ayudar a la gente que lo solicite a realizar sus compras a supermercados y farmacias; hay que sumar también ayudas económicas realizadas por la Unidad Pastoral, que se mantienen en el anonimato.

 

Cáritas de la UP de Milladoiro, Teo e Contorna. Cáritas de la Unidade Pastoral de Milladoiro, Teo e Contorna lleva atendidas a más de 900 personas desde el comienzo de la emergencia por el COVID-19. La ayuda que se les facilita consiste en alimentos de primera necesidad, medicación y artículos básicos de higiene personal. Valoramos y agradecemos las donaciones realizadas desde empresas y particulares hasta el momento, pero no podemos olvidar y resaltamos que la emergencia continúa y la ayuda de la población sigue siendo necesaria.

Durante los primeros 40 días desde el inicio del confinamiento, Caritas ha atendido a 931 personas. Las 265 familias a las que pertenecen, son familias en situación de vulnerabilidad y riesgo de pobreza extrema, debido a que son familias que han visto reducida de manera muy significativa sus ingresos mensuales.

Un caso particular es el de los menores. Son 290 menores los que cuentan con la ayuda que prestamos. La media de edad es de 8,5 años y a la problemática de confinamiento se añade que, estos niños en su gran mayoría usaban a diario los comedores escolares. Teniendo en cuenta la renta familiar, o no pagaban o pagaban una cuota mínima. Ahora con los menores en casa, se incrementan los gastos de alimentación al tiempo que se reducen los ingresos familiares. Esta es una de las causas por la que estas familias se encuentran en riesgo de exclusión social.

Los esfuerzos de la entidad y del voluntariado serían en vano si non contásemos con la solidaridad y colaboración de la propia ciudadanía, y de una veintena de empresas que suman esfuerzos para contribuir a que la crisis social que estamos viviendo derivadas del COVID – 19, tengan el menor efecto posible sobre las personas más vulnerables.

La extensión en el tiempo de las medidas de prevención contra la pandemia y el panorama socioeconómico que se presenta ante nosotros tras la paulatina incorporación a la vida normal, nos hace mantener el llamamiento a particulares y empresas para que en la medida de sus posibilidades puedan seguir colaborando con nosotros, en la ayuda que prestamos a estas familias.

 

Solidarios: Fátima Romar Vázquez (Cáritas). Como trabajadora social y técnico del departamento de Animación Comunitaria, mi labor en los Servicios Generales de Cáritas Diocesana de Santiago comprende varias tareas, diferentes entre sí, pero cimentadas todas sobre una misma base: el acompañamiento. Una de ellas, desarrollada junto a mis tres compañeros de departamento, consiste en estar al lado de los equipos de las más de trescientas Cáritas parroquiales y cinco interparroquiales existentes en nuestra Diócesis, y de los programas diocesanos que Cáritas tiene por todo el territorio. En este sentido, nuestro principal objetivo es intentar que dichos equipos se sientan arropados por la Institución a la que pertenecen, que poco podría hacer si no contase con el trabajo constante y la generosidad de todas las personas que los forman.

Esta tarea, ya de por sí fundamental para nosotros, desde que empezó la situación de emergencia en nuestro país se ha convertido en prioritaria. Sobre todo durante los primeros días, eran muchas las dudas y preocupaciones que surgían en las parroquias y servicios a la hora de desarrollar su labor caritativa y social. De repente, de una semana para otra, había que hacer frente a una realidad completamente nueva, que rompía los esquemas de su trabajo y también del nuestro. La forma de acoger a las personas que solicitaban ayuda, el modo de atender sus necesidades, los proyectos… todo se veía alterado. Todo, menos el compromiso y la entrega de quienes forman la familia de Cáritas. Desde los Servicios Generales intentamos hacer cuanto está a nuestro alcance aclarando dudas y contestando preguntas para las que, en muchas ocasiones, no tenemos respuestas inmediatas. De esta forma, nos hemos convertido en una especie de canales por los que fluye hacia las parroquias y servicios la información que recibimos de la Administración pública y de los compañeros de Cáritas Española. La principal preocupación es saber cómo actuar para prestar una ayuda eficaz a la vez que segura, salvaguardando la salud y el bienestar tanto de quienes prestan esa ayuda como de quienes la reciben, éstos últimos cada vez más numerosos. Hoy más que nunca, nuestra función consiste en apoyar y acompañar; en hacer que todas las personas que se encuentran en la primera línea de la atención a los más desfavorecidos, sientan el apoyo, la fuerza y el calor de la Institución y de toda la Iglesia diocesana.

Otra de las tareas que realizamos estos días es la de orientar a las personas y familias que, vía telefónica o por correo electrónico, se dirigen a nosotros en busca de información y asesoramiento sobre diversos asuntos. A través de estos medios y por los datos que nos llegan de las parroquias, constatamos con inquietud el importante aumento del número de solicitudes de ayuda para la cobertura de necesidades básicas, tales como alimentación y adquisición de medicamentos. Ésta es una realidad a la que las Cáritas parroquiales están haciendo frente no sin dificultades, puesto que las colectas no se pueden realizar y sus fondos se han visto muy mermados, o sencillamente han desaparecido. También en este aspecto económico hacemos de puente con las parroquias, con el fin de que éstas puedan recurrir, por expreso deseo de nuestro Arzobispo don Julián, a los fondos propios de Cáritas Diocesana para conseguir productos de primera necesidad y entregarlos a quien lo necesita. Además, estamos comprobando de primera mano la generosidad de particulares y empresas que aportan su granito de arena con donaciones en especie que, cuando llegan a nuestros Servicios Generales, canalizamos hacia las Cáritas parroquiales y los diversos programas, según las necesidades concretas de cada uno.

Personalmente, una de mis tareas específicas consiste también en acompañar a las familias que, de forma temporal, residen en nuestras viviendas de acogida de Santiago. En su mayoría, personas inmigrantes con menores a cargo que se encuentran padeciendo lejos de tu tierra esta situación de emergencia. Una situación ya de por sí complicada, pero que en algunos casos se vuelve desgarradora si a la inquietud por lo que sucede en España se une la preocupación por lo que están viviendo sus familiares en sus países de origen y la impotencia que produce la distancia física. En este caso, lo poquito que puedo hacer como ser humano es escucharlas, orientarlas y estar a su lado; y como cristiana y miembro de Cáritas, intentar que sientan el amor y el apoyo de otra familia que las acoge: la de la Iglesia. Ésta es, en definitiva, la principal labor de quienes trabajamos en los Servicios Generales de Cáritas Diocesana: estar al lado de las personas, siendo instrumentos en manos de Dios y de nuestra Diócesis para servir lo mejor que podamos a quien lo necesite.

 

Parroquia de Oleiros Norte. Baixo esta denominación agrúpanse as comunidades de Santa María de Dexo, San Xián de Serantes e San Cosme de Maianca que, en territorio e poboación, son un terzo das nove que compoñen o concello de Oleiros, (antiga Xurisdición de Miraflores): preto de cinco mil habitantes, repartidos en 12 km2 e servidos en cinco templos con capital na localidade costeira de Mera. Toca agora cangar co deber solidario de cidadáns e enfaixarse, sobre todo, coa práctica das obras de misericordia en favor «da carne de Cristo», que son os máis pobres e magoados polas consecuencias da COVID-19.

Así, deste xeito, houbemos dar un enorme salto tecnolóxico. En poucos días moitos, empezando polo cura, tiveron que facerse expertos en Facebook, Instagram, YouTube, Hangouts e demáis historias. Os de Cáritas -uns voluntarios e voluntarias excelentes- en nada de tempo, organizáronse para, dunha banda gardar as medidas do Goberno en materia de recursos humanos no ámbito dos servizos socias e, doutra, seguir atendendo con dignidade aos preto de medio cento de usuarios e usuarias do noso punto de atención.

O grupo de catequistas, espremeron todo o seu ser, saber, e saber facer para que, en colaboración cos maiores da casa, os pequenos e pequenas non quedaran sen celebrar axeitadamente o Triduo Pascual. Nunca tanto se votou man do «apostolado telefónico e dixital», para que a comunidade descubrise sitios onde acudir para compensar a ausencia do servizo litúrxico. Cántos nestes momentos de obrigatorio confinamento, estanse a converter en xente de misa diaria en familia, aínda que sexa ¡non queda outra!, na televisión ou nas redes sociais. Cántos están a levar nestes días unha vida realmente cristiá co rezo do santo rosario lembrando a tantos defuntos. Cántos están a bradar pola volta da vida sacramental ordinaria. Cántos que, en época de cativos ingresos, ofrecen a súa colaboración económica para que poidamos saír adiante…

 

Parroquias del Arciprestazgo de Umia. La crisis sanitaria provocada por la pandemia del coronavirus  también ha afectado a la vida pastoral de estas parroquias del arciprestazgo de Umia: Divino Salvador de Sayáns, San Lorenzo de Moraña, San Martín de Gargantáns,Santa María de Cosoirado y San Mamed de Amil. Cada domingo se celebra la Eucaristía en la parroquia de Sayáns y en el santuario de nuestra Señora de los Milagros de Amil y en las otras cuatro parroquias  se celebra cada quince días. La misa diaria se celebra en el santuario de los Milagros de Amil y una más de las  otras  cinco  parroquias. La catequesis tiene dos centros: Sayáns y Santuario de Amil. Ahora no podemos reunirnos en la iglesia o en los locales parroquiales , pero los catequistas estamos conectados con los niños, jóvenes y sus padres por medios telemáticos, enviando material de formación y oración para que pueden realizarlo en casa con su familia. Caritas Moraña sigue atendiendo a las personas que solicitan ayuda: pagos alquiler, entrega alimentos, pagos recibos de luz, gas, farmacia. Ahora están solicitando atención  familias que vienen por primera vez a Cáritas.

Cáritas Interparroquial de la Unidad Pastoral de Cee. En plena Costa da Morte, la actuación de Cáritas no se detiene. Como un deseo de convertir el lugar en “Costa da Vida”. La pandemia ha retrasado el estreno “institucional” de una entidad, con sede en Corcubión, que coordinará la labor caritativa de las 7 parroquias, según el modelo de funcionamiento conjunto que ya se sigue para la formación o el culto. Pero este trabajo no entiende sólo de estructuras y papeleo, por lo que la atención primaria de unas 60 familias se mantiene en funcionamiento.

Otra de las facetas que el equipo de voluntarios lleva a cabo se centra en las visitas de enfermos y personas dependientes; en el asesoramiento laboral, el acompañamiento en el duelo u otras emergencias que se presentan. El contacto semanal con los mayores o quienes viven solos, también se vuelve una prioridad durante la época del confinamiento, algo que ya estaba previsto implantar desde la sede de la futura Cáritas Interparroquial: un espacio para la escucha y la atención personalizada.

Además, se está llevando a cabo un voluntariado con el ayuntamiento de Cee y la Cruz Roja. El trabajo consiste en ayudar con el reparto de las compras a la gente que así lo solicite, especialmente el de los productos de farmacia y alimentación. Hay que sumar también ayudas económicas realizadas por la Unidad Pastoral, que se mantienen en el anonimato.

 

Parroquia de Santa María la Mayor de Pontevedra. Las piedras vivas de esta parroquia se organizan en torno a una treintena de grupos y equipos parroquiales, coordinados por el Consejo Parroquial de Pastoral, que dirigen y administran los actuales copárrocos, D. Calixto Cobo (Vicario Episcopal Territorial de Pontevedra) y D. Javier Porro (Delegado Diocesano de Apostolado Seglar. La emergencia sanitaria ha alterado en gran medida el modo de hacer en estos distintos grupos y equipos, que rápidamente han buscado la manera de adaptarse a las nuevas circunstancias. La Real Basílica ha permanecido abierta desde el primer día de cuarentena, en horario de 10:00 a 13:00 h. y de 19:00 a 20:30 h., como espacio para la esperanza y la oración, celebrándose las misas en privado, con asistencia simbólica de algunos fieles y sin administrar la comunión, ciñéndose siempre a las recomendaciones de la Conferencia Episcopal, a las disposiciones de los Obispos de la Provincia Eclesiástica y a la normativa emanada del Gobierno Central. Cada mañana se está haciendo una breve adoración eucarística, seguida, a mediodía, por el tañido de las campanas y el rezo del ángelus, en unión con la Iglesia Universal. Es encomiable la labor de Cáritas Parroquial que, pese a la actual crisis sanitaria, sigue prestando atención a 56 familias de la parroquia, asistiéndolas en las necesidades básicas de alimentos, medicinas, suministros, vivienda y educación, además de acompañándolas en su esfuerzo de promoción y búsqueda de empleo. En este sentido, se ha hecho un llamamiento en las redes sociales para conseguir ayudas y donativos, ante la imposibilidad de realizar la primera colecta de mes, destinada al mantenimiento de su actividad.

Tampoco han bajado la guardia en Pastoral de la Salud y la Legión de María, cuya labor de asistencia y acompañamiento a personas mayores, enfermas, encamadas o con dificultad de movilidad, no ha cesado, sino que se han transformado las visitas domiciliarias en llamadas telefónicas. La cuarentena tampoco ha resultado un inconveniente a fin de continuar con la catequesis, aunque ha incrementado notablemente el esfuerzo y trabajo de los catequistas, para transmitir la amistad de Jesús y su mensaje de amor al prójimo desde una perspectiva totalmente novedosa. Con cerca de 300 niños, adolescentes y jóvenes participando en la catequesis parroquial, acompañados por un amplio grupo conformado por una treintena de personas, en las últimas semanas se han prodigado los encuentros virtuales, a través de las redes sociales, por supuesto, gracias a la colaboración, buena disposición y acogida de padres y madres, haciendo posible la nueva cuarentenaquesis.

Por su parte, el equipo de prensa ha redoblado su atención a las redes sociales, convirtiéndolas en el gran canal de la comunicación parroquial, haciendo próximo lo que está distante, recabando y compartiendo meditaciones, testimonios, consejos, noticias, pláticas, etcétera, tratando, en todo caso, de no saturar a los receptores. Además, ha puesto todos sus medios a plena disposición de la Vicaría Episcopal Territorial de Pontevedra, a fin de contribuir al nacimiento y desarrollo del programa de radio “Iglesia Sirve”.

 

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