Cada céntimo que se da a Manos Unidas llega a la población que lo necesita

Martha Noya pronunciará mañana miércoles una conferencia bajo el título “La mujer en el siglo XXI”. Será en el salón Afundación de Compostela, en la rúa do Vilar 19, a partir de las 19:30h.

La activista pro derechos humanos boliviana Martha Noya, está de visita en Santiago para colaborar en la nueva campaña de Manos Unidas contra el hambre y sus causas en los países empobrecidos y que este año lleva por título “Creemos en la igualdad y en la dignidad de las personas”. Martha Noya es Presidente de la ONG Centro Juana Azurduy, con la que Manos Unidas colabora desde el año 2003, sobre todo en programas de prevención y atención a mujeres víctimas de violencia machista. Una situación especialmente dramática en la ciudad de Sucre, sede de la ONG que preside Martha Noya. Según su último estudio, la violencia contra la mujer se ha incrementado hasta tal punto que nueve de cada diez han vivido algún episodio de violencia intrafamiliar en el último año. Y el 30% sufrieron todas las violencias posibles.

Martha Noya tiene esta semana una apretada agenda con intervenciones en más de diez colegios, facultades de la Universidad de Santiago y parroquias. En ellas está constatando que los jóvenes se resisten a aceptar que viven en un torno violento. En su opinión, el grado de violencia contra la mujer es el mismo que podía haber hace 50 años. Sólo han cambiado los métodos para ejercerla. En este sentido citó un reciente estudio sobre cómo conciben los adolescentes la relación sentimental. De él se deduce que la opresión y el control sobre la mujer se ejercen ahora a través de las redes sociales y el teléfono móvil.

Noya considera urgente “emprender una gran cruzada mundial contra esta lacra, porque la violencia la padecen las mujeres en todo el planeta”. También pidió a los estados que se impliquen más activamente en el objetivo de erradicar la violencia machista aprobando leyes que garanticen la protección de la mujer y optimizando los servicios sociales. Otro camino imprescindible es el de la concienciación social. En este sentido aseguró que han capacitado a muchas mujeres para romper la espiral de violencia en la que habían vivido durante años. Reconoció que el trabajo con hombres maltratadores ofrece resultados mucho más modestos.

La activista boliviana denunció también el sensacionalismo de los MCM, que publican los detalles más escabrosos de un acto de violencia contra la mujer con el único objetivo de ganar audiencia. En su opinión, eso acaba por hacer que la población “no se sensibilice ya ante nada”. Así mismo censuró el uso sexista de la mujer en la publicidad, que lleva a cosificar a la mujer y otorgarle tan sólo un rol doméstico y de subordinación ante el hombre.

Versión en galego