Cáritas diocesana presenta la campaña “Nadie sin hogar”

  • Participación y empoderamiento de las personas sin hogar son los ejes centrales de la campaña.
  • La tendencia es a atender a estas personas en centros pequeños, semejantes a verdaderos hogares.
  • Urgente, imprescindible y posible acabar con el “sinhogarismo” son los tres conceptos clave.
  • Entre los materiales elaborados por Cáritas está un vídeo que puede verse en https://www.youtube.com/watch?v=FwPrJYZekss (versión corta, de 1’03  minuto)
  • https://www.youtube.com/watch?v=OoGzqYfE2gE (versión larga, de 3’35  minutos)
  • Con motivo de esta campaña, el arzobispo compostelano, mons. Julián Barrio, emitió una carta pastoral.

Desde Cáritas se le está dando todo el protagonismo en esta campaña a las personas sin hogar. Se trata de conseguir que participen activamente en la defensa de sus derechos. De hecho, buena parte de esta campaña y el manifiesto que hoy se hace público han sido elaborados por ellos. En definitiva, “participación y empoderamiento”. Pero también se persigue hacer visibles a estas personas. Esta es precisamente el leit motiv del vídeo elaborado este año.

La campaña gira en torno a tres ideas básicas que presentó en rueda de prensa el responsable del programa de Personas sin Hogar de la Cáritas diocesana de Santiago. Íñigo Erranz insistió en que “no podemos habituarnos a la banalidad de esta situación. En la crisis nos hemos acostumbrado a convivir con situaciones de máxima pobreza”. La campaña busca precisamente concienciar a la sociedad sobre un problema que sólo en Galicia afecta a más de cuatro mil personas.

Afirmó Íñigo Erranz que estamos ante una cuestión de dignidad humana, y por tanto es urgente. Están en juego derechos humanos, y por tanto es imprescindible acabar con esta situación que, además, no es irreversible sino que es un objetivo realista, y por tanto, posible.

El objetivo de Cáritas es que tanto la sociedad en general como los poderes públicos tomen conciencia de un problema que conculca los derechos fundamentales de las personas sin hogar. En este sentido Cáritas recuerda que el artículo 47 de nuestra Constitución dice que: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación”.

Explicó Íñigo Erranz que este año se buscó “una campaña muy plástica, que incide en la atención prestada a las personas sin hogar y sobre todo en la incidencia política y en la capacidad que tenemos de cambiar una sociedad que expulsa y margina a los más débiles”. Una situación escandalosa, sobre todo si se tiene en cuenta que en España hay más de tres millones de viviendas vacías.

El responsable del programa de Personas sin Hogar de la Cáritas diocesana explicó también que en los últimos tiempos se está atendiendo a menos personas, pero que la actuación es más intensa, es decir, que cubrir sus necesidades básicas es cada vez más costoso. Por ejemplo, se ha pasado de acoger en albergues o de pagar una pensión a soluciones alternativas de más calidad humana y más estabilidad.

La campaña tendrá su epicentro este próximo domingo día 25, pero se está desarrollando con intensidad a lo largo de toda esta semana. Los colegios han recibido los materiales elaborados por Cáritas para sensibilizar a los escolares. El domingo todas las parroquias de la diócesis harán campaña. En Vilagarcía de Arousa se correrá una media maratón solidaria y en Carballo Cáritas abrió, en el atrio de la parroquia, una carpa solidaria que funcionará hasta el 15 de diciembre. La campaña coincide también con la conmemoración, este domingo 25, del día Mundial de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Por esa razón, la Campaña quiere visibilizar la realidad de las mujeres en situación de sin hogar, a menudo invisible y desconocida, y que en muchos casos sufren situaciones de mayor vulnerabilidad que los hombres debido a la falta de adecuación de los servicios a su realidad.

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