Carta Pastoral en el día de las personas sin hogar. Noviembre 2018

“¿Y tú que dices? Di basta. Nadie sin Hogar”

Queridos diocesanos:

El Día de las Personas Sin Hogar que tendrá su fecha central el 25 de noviembre, busca sensibilizar y sensibilizarnos en relación a las personas que no tienen un hogar. El lema: “¿Y tú qué dices? Di basta. Nadie Sin Hogar”, pretende que reflexionemos y nos comprometamos con un tema en verdad preocupante y que afecta cada vez a más personas a las que tenemos que hacer visibles. Con el mensaje de esta campaña se busca hacer una llamada a la sociedad y a las administraciones públicas, indicando que es urgente poner un límite a estas situaciones tan dolorosas que afectan a miles de personas y que suponen una grave vulneración de los derechos humanos.

Mensaje de Cáritas

En la Campaña de Cáritas se presentan elementos, referencias y datos desde los que se explica que acabar con el sinhogarismo es posible e imprescindible. Algo que se puede hacer desde la prevención, el acompañamiento, o la mirada hacia el derecho humano a la vivienda.

Este año se nos ofrecen dos ideas claras: La visibilidad de estas personas con una frase dicha por ellas mismas en situación de sin hogar: “Estoy tan cerca que no me ves; y un mensaje: “¿Y tú qué dices? Di basta. Nadie Sin Hogar”. Con frecuencia las miramos como algo marginal en nuestra sociedad, pensando incluso que afean la estética de nuestra convivencia, y sintiendo simplemente pena porque no somos capaces de mirarlas con los ojos del corazón. Comprendo que no es fácil ponerse en su situación, caminar con sus zapatos y vestirse con sus ropas, pero debemos hacerlo para que de esta manera no dejemos de hacer nada que esté en nuestras posibilidades para evitar este tipo de situaciones. “Hay algo que nos aleja de ellas, pero no debemos dejar de acercarnos”.

A lo largo del trienio 2016-2018, se programó como objetivo subrayar la dignidad, redescubrir los derechos  y posibilitar que toda persona viva en un hogar propio, de forma permanente y en paz. Las iniciativas llevadas a cabo desde las instituciones de la Iglesia siguen apostando por la centralidad absoluta de las personas en situación de sin hogar, y por mantener la mirada sobre sus derechos de manera global, todos los días, en todas partes. En esta ocasión se nos transmite un doble mensaje, indicándonos que “así no”, que no se pueden vulnerar los derechos humanos y que es necesaria otra respuesta social a través del compromiso político. Por otra parte con la afirmación “¡basta!”, se pretende poner límites a la desigualdad y a la exclusión, afirmando a la vez que es posible que toda persona viva con dignidad en un hogar propio.

Trabajar por el bien común

Es necesario trabajar por la sociedad del bien común; sociedad acogedora e inclusiva que se compromete a salvaguardar los derechos de las personas; que ve sus potencialidades y fortalezas y no sólo sus carencias, acentuando siempre su dignidad humana. El bien común es posibilitar la superación de la pobreza en aquello en que la persona es pobre. Ya sabemos que el concepto de pobreza cambia a medida que nuevas riquezas dejan atrás viejas pobrezas.

La preocupación y el quehacer de la Iglesia es impedir el deterioro de la humanidad y de la dignidad del hombre, ante procesos que expanden la superficialidad y una libertad sin verdad. La vida feliz es el gozo de la verdad, como decía San Agustín. Las políticas sociales deben favorecer el acceso y ejercicio de derechos para las personas sin hogar, que además de reivindicar una vivienda digna, piden de modo permanente que se favorezca su protección social en los distintos campos. El escalofrío de la tragedia que viven las personas que duermen en la calle me lo recuerda un lema que se presentaba en una exposición de carteles realizada por usuarios del centro Vieiro de Santiago que decía: “Los dos viven en la calle, solo uno es de piedra”. En la fotografía se veía una estatua y una persona durmiendo bajo las estrellas. Sobra cualquier comentario al respecto.

Hace un año bendecíamos las nuevas instalaciones de Vieiro. Queda mucho por hacer, y no debemos ni podemos permitimos bajar la guardia ni nuestra voz reivindicativa. “Que el año que viene no haya nadie durmiendo en la calle en ninguno de nuestros pueblos y ciudades”, es un sueño que puede hacerse realidad. ¡Colaboremos en este propósito!

Os saluda con afecto y bendice en el Señor.

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela.

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