D. Julián recuerda que el Espíritu «nos da la fuerza para vencer los miedos» y para ser «audaces mensajeros de la Buena Noticia»

Tras presidir el sábado la Eucaristía en el Seminario Menor en la que un grupo jóvenes recibió la Confirmación y celebrar la Vigilia de Pentecostés, el arzobispo presidió este domingo la Misa de la Solemnidad de Pentecostés en la Iglesia de San Francisco. «Como entonces en Jerusalén», dijo en su homilía D. Julián, también nuestras calles de Compostela están transitadas por personas de distintas naciones, diversas culturas y diferentes lenguas», en alusión al relato de Pentecostés de los Hechos de los Apostóles.

«Dejarnos guiar por el Espíritu Santo, dice San Pablo, conlleva renunciar a una vida de espaldas a Dios que destruye la dignidad del hombre», aseguró el arzobispo.

El Espíritu Santo, precisó monseñor Barrio, «nos da la fuerza para vencer los miedos paralizantes y hacernos audaces mensajeros de la Buena Noticia».

D. Julián animó a los laicos  a «revitalizar la fe y a vivirla coherentemente en la vida personal y en el entorno familiar, profesional y cívico».

 

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