Homilía de mons. Barrio en el 50 aniversario de la fundación de Feiraco

Saúdo con todo afecto ao Presidente e membros da cooperativa láctea Feiraco que naceu de Cáritas Interparroquial de Negreira, participando de maneira moi activa os párrocos de Barcala e A Maía xunto con outros de Céltigos, Dubra, Soneira e por suposto coa participación de gandeiros da zona, homes e mulleres. Para todos, o meu recoñecemento e agradecemento por esta iniciativa que tanto contribuíu ao desenvolvemento da Galicia rural, dándolle viveza, animación e calidade a tantos espazos rurais da nosa comunidade.

Al cumplir los cincuenta años de la cooperativa es momento de mirar al pasado con gratitud y desde nuestro presente mirar al futuro con nuevos proyectos e iniciativas como Cooperativas Lácteas Unidas. Agradezco tener esta oportunidad de hacer una lectura de esta realidad con la luz de la Palabra de Dios. Día a día hemos de descubrir la gratuidad de Dios con nosotros. Él nos muestra mediante nuestra conciencia, su revelación, la Iglesia y nuestros semejantes lo que podemos hacer y en qué sentido debemos hacerlo, actuando en paz y gratitud. En el evangelio de hoy se nos advierte: “Lo que has acumulado ¿de quién será?”. La advertencia de Jesús consiste simplemente en que el hombre no debe convertir el medio en el fin, identificando su ser con el aumento del poseer. Lo absurdo de este riesgo se pone de relieve en nuestra muerte, momento en el que hemos de responder de nuestra vida ante Dios. Ese día no llevaremos detrás el camión de mudanzas, como dice el papa Francisco. No es tanto la preocupación de quien va a ser lo acumulado. La cuestión que nos plantea Jesús es otra: “no amontonéis tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen. Amontonad tesoros en el cielo.  Ante Dios lo importante no será la cantidad del tener sino la calidad del ser. Dios es el tesoro: “Donde está tu tesoro allí está tu corazón”.

En este contexto apreciáis los logros conseguidos, pensando en mejorarlos en el futuro para el bien de los que vengan detrás. Y nos alegra. En nuestra comunidad gallega es evidente la importancia del sector agro-ganadero que estáis gestionando con responsabilidad y capacidad para protegerlo y desarrollar sus potencialidades. “Dada la magnitud de los cambios, ya no es posible encontrar una respuesta específica e independiente para cada parte del problema. Es fundamental buscar soluciones integrales que consideren las interacciones de los sistemas naturales entre sí con los sistemas sociales”[1], mejorando el bienestar, combatiendo la pobreza, defendiendo la dignidad de la persona y cuidando la naturaleza.

No se consiguen estos objetivos si no miramos al bien común, principio unificador en la ética social y que es “el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a las asociaciones y a cada uno de sus miembros el logro más pleno y más fácil de la propia perfección”[2]. El desarrollo de la cooperativa para la optimización de los recursos propios es una realidad en la que estáis implicados viendo las ventajas y no ignorando las dificultades. Esto conlleva “generar una mayor responsabilidad, un fuerte sentido comunitario, una especial capacidad de cuidado y una creatividad más generosa, un entrañable amor a la propia tierra, pensando en lo que se deja a los hijos y a los nietos”[3]. Hay que tener siempre presente como denominador el bien común, la generosidad, la iniciativa y la solidaridad como brújula orientadora. “Los mejores mecanismos terminan sucumbiendo cuando faltan los grandes fines, los valores, una comprensión humanista y rica de sentido que otorguen a cada sociedad una orientación noble y generosa”[4]. No se debe solucionar lo propio sin tener en cuenta lo de los otros. Es necesaria la renovación tecnológica sin olvidar que la rentabilidad no puede ser el único criterio. Esto exige una evaluación con la participación de todas las partes interesadas para no poner en riesgo el futuro. “El cuidado de la naturaleza es parte de un estilo de vida que implica capacidad de convivencia y de comunión. El amor fraterno sólo puede ser gratuito, nunca puede ser un pago por lo que otro realice ni un anticipo por lo que esperamos que haga. Por eso podemos hablar de fraternidad universal”[5]. Los seres humanos no somos meros beneficiarios sino custodios de los demás. Neste cincuenta aniversario felicítovos cordialmente polo que fixestes e suxírovos que xa pensedes no que podedes facer, lembrando a tantas persoas que xa non están connosco e que contribuíron a levar adiante este proxecto. Deus axúdanos e o apóstolo Santiago.

[1] Francisco, Evangelii gaudium, 139.

[2] Ibid., 156.

[3] Ibid., 179.

[4] Ibid., 181.

[5] Ibid., 228.

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