Homilía de mons. Barrio en la festividad del Nª Sª del Pilar

¡Muchas felicidades, queridos miembros del Cuerpo de la Guardia Civil y familiares en la festividad de vuestra Patrona! Me alegra rezar con vosotros, teniendo en cuenta vuestras intenciones, y hacerlo bajo el amparo de la Virgen del Pilar.

Hoy pedís su auxilio en medio de la realidad que toca vivir para darle sentido desde vuestras convicciones religiosas. Le decís con sencillez: “Tu eres el orgullo de nuestro pueblo”. Reconocemos que María es distinta pero no distante: una madre nunca es distante. De su mano queremos llegar a Cristo: nadie mejor que una madre para llegar al hijo y así configurarnos con él, que es el camino, la verdad y la vida. Imitar a María es aprender a realizar con humildad lo que Dios quiere de nosotros. Ella le dijo Sí a Dios y fue coherente. Ejemplo para nosotros que tantas veces programamos nuestra vida al margen de Dios, confiando en nuestra autosuficiencia, dejándonos llevar por utopías terrenas que no pueden suscitar una esperanza capaz de vencer el destino frágil y mortal de los humanos, y buscando en lugar de la gloria de Dios la gloria humana, sin tener en cuenta nuestra vocación a la eternidad.

La Virgen María es siempre una instancia de gracia y de refugio. Cuando acudimos a ella, nos dice como en las bodas de Caná a los sirvientes: Haced lo que él os diga”. Este es el hilo con el que vais tejiendo el tapiz de la vida en el quehacer de vuestra misión, no siempre comprendida y correspondida con gratitud. Dificultades no faltan pero trabajáis por una convivencia ética y moral durante el día y la noche, con una entrega generosa y denodada al bien común, tratando de salvaguardar la dignidad de la persona en toda circunstancia. “Sólo se es persona en relación, amor y servicio al otro”. Esta actitud nos da confianza en medio de tantas veleidades que repercuten negativamente en la vida personal y social. Vuestra, nuestra misión, es vencer siempre el mal, lado oscuro de la vida, con la fuerza del bien, para configurar una sociedad más humana y fraterna en la que la lógica del poder ha de cambiarse por la del servicio, la de la posesión por la del don, la del interés personal por la de la gratuidad. “La vida moral es riesgo y requiere coraje en todos sus momentos”, escribe N. Hartmann.

La Virgen María, como arca de la nueva alianza, signo de la presencia de Dios en medio de su pueblo, es Pilar sólido que sostiene nuestra fe en Dios, anima nuestra esperanza caminando hacia la eternidad y aviva nuestro amor a Dios y al prójimo. La columna es el símbolo y la “manifestación de la potencia de Dios en el hombre y la potencia del hombre con el poder de Dios”. La tradición nos transmite que María se apareció al apóstol Santiago el Mayor para alentarlo en la ardua tarea evangelizadora. Desde entonces el Pilar es “el símbolo de la firmeza en la fe”. También hoy pedimos por mediación de la Virgen del Pilar que nuestra fe se fortalezca, y que demos testimonio de nuestras convicciones cristianas. “Dichosa tú porque has creído porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”. Como María comprometámonos en el movimiento de solidaridad y fraternidad. “Más bienaventurados aún quienes escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”, dijo Jesús refrendando toda la grandeza sobrenatural de su Madre por la singularidad de su fe, viva y operante, más allá del sentimentalismo superficial que aquel elogio encerraba aún con la mejor intención. En el canto del Magnificat encontramos las claves para dar sentido a nuestra vida. No es el poder y la ambición sino la humildad y el desprendimiento lo que posibilita que Dios haga grandes obras en nosotros.

Con la memoria del corazón recordamos a todos los miembros del Cuerpo de la Guardia Civil fallecidos. Pido por vosotros y por vuestras familias. Santa María, Virgen del Pilar, “faro esplendente y de gloria, consolida la fe de un pueblo que no se cansa de repetir en la Salve: Muéstranos a Jesús”. Con confianza invocamos tu protección materna y te decimos: guíanos siempre y sé la seguridad en la que se apoya nuestra vida. Amén.

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