Intervención de mons. Barrio en Cope: 1 de marzo de 2019

 

Festejamos hoy en la Iglesia en Galicia a San Rosendo, un santo vinculado estrechamente a la raíz y a la entraña cristiana de nuestra tierra. Un santo que nos interpela sobre nuestra propia identidad, nuestro origen y nuestra vocación como testigos del Señor. Las crónicas de la época, en aquellos tiempos lejanos del siglo X, refieren que San Rosendo reconstruyó monasterios e iglesias, y que trabajó por la paz, fomentando las obras de caridad, y reconocen que instruyó a un pueblo necesitado de formación y con una vida cristiana que demandaba mejoras.

Ayudar a construir la Iglesia, pacificar la sociedad, atender al necesitado, instruir y purificar la vida de fe siguen siendo tareas precisas para mantener viva y eficaz la Palabra de Dios en el mundo. Y eso es lo que con entrega y dedicación se enseña en nuestro Colegio Seminario Menor de la Asunción, institución docente que tiene precisamente como patrón a San Rosendo.

Me pregunto a veces si se conoce suficientemente entre los diocesanos la tarea y la misión de una institución como esta, que a lo largo de esta semana ha desarrollado con brillantez su ya clásica Semana Cultural. El Colegio Seminario Menor de la Asunción está llamado a ser un centro de referencia en la educación de chicos de la ESO y de Bachillerato, porque la enseñanza en sus aulas no solo busca la excelencia académica, un bien de por sí, sino además el cultivo de virtudes cristianas en valores humanos.

Os pido, queridos diocesanos, que apoyéis esta apuesta educativa de nuestra Diócesis, que recéis para que en sus aulas se sigan suscitando vocaciones al sacerdocio y para que su proyecto educativo forme personas que sepan dar respuesta a esos retos que deberá afrontar la Iglesia a corto y medio plazo.

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