Intervención de mons. Barrio en Cope: 21 de diciembre de 2018

 

Esta semana la Iglesia compostelana ha admitido a tres seminaristas a las sagradas órdenes del Diaconado y el Presbiterado. Son tres jóvenes de nuestro seminario mayor que han manifestado su generosa decisión de acoger la llamada al ministerio sacerdotal. Han iniciado un camino que, si esa es la voluntad de Dios para ellos, los llevará a predicar su Palabra y a ser servidores de la comunidad de los discípulos de Jesucristo. Sin duda es la suya una decisión valerosa que va contra corriente y que exige asumir el compromiso radical inherente a la fe y no ajeno a la cruz. Ya san Pablo nos recuerda que la cruz de Cristo es un escándalo para los judíos y una necedad para los gentiles (1Cor 1,23). Ese juicio descalificador no debe acobardarnos, ya que Dios siempre nos da en gracia aquello que nos pide como misión. Los cristianos hemos de buscar la voluntad de Dios sin excusas, sin conformismos. La fe nos llama a una entrega total, nos exige vivir el Evangelio con pasión.

En el rito de admisión de estos seminaristas proclamamos el pasaje de san Mateo en el que se nos narra la confianza de san José en Dios y cómo acoge a Aquel que iba a nacer de María por obra del Espíritu Santo. El esposo de María se nos presenta en esta perícopa como un modelo en el itinerario de la fe que nos marca, con toda claridad, que sólo somos discípulos de Jesús desde la búsqueda y la aceptación incondicional y gozosa de los planes de Dios.

Se acaba el tiempo de Adviento. La espera esperanzada toca a su fin. El próximo martes celebraremos el misterio del nacimiento del Hijo de Dios hecho hombre. Dios se hace en todo semejante a nosotros menos en el pecado. Nuestro Salvador nace de una mujer, la Virgen María, que acepta el plan de Dios desde la fe. Tan humildemente, tan discretamente, Jesús que sólo lo reconocieron los sencillos y los buscadores apasionados de la verdad como fueron los pastores y los tres magos venidos de Oriente que hicieron el camino hacia la fe.

Acojamos en nuestra vida al Niño Dios que se nos presenta en la debilidad y nos invita a vivir la fraternidad. Feliz nacimiento de Jesús para todos. ¡Gozosa celebración de la Navidad!

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