El cristiano peregrina a través del “año litúrgico”, dejando que Dios se haga presente en su existencia con la celebración de los santos misterios. El centro del año litúrgico es la celebración del misterio de la pasión, muerte y resurrección del Señor. Para vivir esta peregrinación la Iglesia nos invita a recordar nuestra condición de bautizados en Cristo. “El Bautismo no es un rito del pasado sino el encuentro con Cristo que conforma toda la existencia del bautizado, le da la vida divina y lo llama a una conversión sincera, iniciada y sostenida por la Gracia, que lo lleve a alcanzar la talla adulta de Cristo”[1]. El drama en la vida de un cristiano es el vivir como quien ha renunciado a la santidad bautismal, ignorando que la santificación real del hombre es siempre un don gratuito de iniciativa divina.

El peregrinar por este camino supone cooperar con la gracia,  romper con el pecado que anida en nuestros corazones, alejarnos de todo aquello que nos aparta de la voluntad de Dios, y por consiguiente, de nuestra felicidad y realización personal, y disponer nuestro corazón para acoger la salvación. “Dios ha creado al hombre para la resurrección y la vida, y esta verdad da la dimensión auténtica y definitiva a la historia de los hombres, a su existencia personal y a su vida social, a la cultura, a la política, a la economía. Privado de la luz de la fe todo el universo acaba encerrado dentro de un sepulcro sin futuro, sin esperanza”[2].

La auténtica conversión cristiana lleva al encuentro con Cristo, despojándonos del hombre viejo con todas sus obras de pecado, y revistiéndonos del Hombre Nuevo, Cristo “que se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave aroma” (Ef 5,2). “El hombre tal como ha sido querido por Dios, tal como Él lo ha elegido eternamente, llamado, destinado a la gracia y a la gloria; tal es precisamente cada hombre, el hombre más concreto, el más real; éste es el hombre en toda su plenitud del misterio, del que se ha hecho partícipe en Jesucristo”.

 

[1] BENEDICTO XVI, Mensaje para la Cuaresma 2011, 1.

[2] Ibid., 2.