Los niños de la Diócesis se suman a las actividades de la Jornada de la Infancia Misionera

“Hemos mandado a todas las parroquias los materiales para esta campaña, para que los niños puedan preparar y vivir la Jornada de la Infancia Misionera”, afirma David Álvarez, responsable en la Archidiócesis compostelana de las Obras Misionales Pontificias (OMP). David Álvarez explica que, entre los materiales, destaca la “Hucha del Compartir”, una actividad manual consistente en construir una hucha de cartón o papel destinada a recibir las pequeñas aportaciones de los niños. En la pasada campaña, los niños de nuestra diócesis lograron reunir 146 mil euros en esta Jornada de la Infancia Misionera que se celebrará el próximo domingo día 22 de enero. Los niños de Infancia Misionera, con sus oraciones y pequeños ahorros, ayudan a otros niños del planeta que pasan necesidad. Gracias a la generosidad de los niños de todo el mundo -reunidos en el Fondo Universal de Solidaridad de la Obra de Infancia Misionera-, en 2015 se enviaron 16.939.649,13€,  para  sostener 2.795 proyectos de ayuda a la Infancia de los territorios de misión. “Es importante”, dice David Álvarez, “que los niños ayuden a los niños”.

Las Obras Misionales Pontificias, según recuerda David Álvarez, son cuatro: la Obra de Propagación de la Fe, la Obra de la Infancia Misionera, la Obra de San Pedro Apóstol y la Pontificia Unión Misional. En este año 2017, la Jornada de la Infancia Misionera de este próximo domingo se celebra bajo el lema “Sígueme”. El lema de la Jornada guarda unidad con la campaña del  Domund (“Sal de tu tierra”) y con él se subraya que Jesús también llama a los niños para seguirle en su vida diaria. Como ellos, los misioneros actuales también fueron niños, con sus sueños y proyectos. Una llamada de Jesús a seguirle lo cambió todo, y les hizo cumplir de otra forma estos deseos. Por eso hay que trabajar con los niños de hoy para que en un futuro estén preparados para decir sí a la llamada de Jesús.

Infancia Misionera es una Obra Pontificia que promueve la ayuda recíproca entre los niños del mundo y forma, dentro de la Iglesia, una red de solidaridad universal cuyos principales protagonistas son los niños, que se convierten en pequeños misioneros. Así, desde hace más de 170 años, los niños de la Infancia Misionera han prestado ayuda a millones de niños de todo el mundo para su alimentación, su vestido y salud, para la protección de sus vidas y educación escolar y, sobre todo, para su nacimiento, crecimiento y maduración en la fe y vida cristiana, según recuerda OMP en su página web.

Una larga historia

La idea de fundar en la Iglesia un organismo de esta naturaleza nació más de 170 años atrás, cuando un obispo francés, Mons. Charles de Forbin-Janson, viendo que tantos niños morían sin el bautismo en China, y no pudiendo ir personalmente a ayudarlos, decidió fundar una Obra que se dedicase a la evangelización de los niños gracias a la ayuda y colaboración de los mismos niños. Esta colaboración, que se puede sintetizar en el lema “Los niños ayudan a los niños”, consiste simplemente en la oración y en la ayuda material.

Desde entonces, la Infancia Misionera se ha extendido por todo el mundo. Son más de 115 los países en donde esta Obra está activa. Y son millones los niños que actualmente ayudan a otros niños en dificultad.

La Obra Pontificia de Infancia Misionera se dedica a formar a los niños en la universalidad de la misión y en la necesidad de dar a conocer el amor de Jesús; iniciarles en el desprendimiento y la generosidad; llamar la atención sobre los niños que sufren, el hambre y las deficientes condiciones sanitarias y educat, las carencias educativas, las situaciones de guerra y conflictos armados, la esclavitud laboral, el abandono social, la explotación sexual y tantas otras lacras que sufren los niños.

Durante todos estos años y sin hacer discriminación de raza, cultura o nación, los niños de la Infancia Misionera han prestado ayuda a millones de niños de todo el mundo para su alimentación, su vestido y salud, para la protección de sus vidas y educación escolar y, sobre todo, para su nacimiento, crecimiento y maduración en la fe y vida cristiana.

Infancia Misionera promueve entre los niños:

  • La cooperación espiritual mediante el ofrecimiento del testimonio de la propia vida cristiana, la oración y pequeños renuncias por las misiones;
  • La cooperación material a través de la “ofrenda misionera”, en la que se materializa la ayuda económica que aportan los más pequeños;
  • La revista “GESTO” y “SUPERGESTO”, un modo ameno de colaborar y conocer de primera mano cómo se desarrolla la Infancia en países de misión;
  • Y la cooperación voluntaria en servicios misioneros, colaborando en todas las actividades misioneras que lleva a cabo la Infancia Misionera.
  • Infancia Misionera es, en definitiva, una Obra del Papa que promueve la ayuda recíproca entre los niños del mundo y forma, dentro de la Iglesia, una red de solidaridad universal cuyos principales protagonistas son los niños que se convierten en pequeños misioneros.

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