Mons Barrio preside una jornada de confraternidad en el centro Vieiro de Cáritas

El arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio presidió este sábado una jornada de trabajo y confraternidad en el Centro Vieiro con motivo de la Campaña Personas sin Hogar. En ella participaron más de medio centenar de participantes, técnicos y voluntarios de Cáritas Diocesana de Santiago de Compostela. El Centro abrió sus puertas como un día más, a las ocho de la mañana. En esta ocasión para  trabajar sobre las propuestas de la Confederación en base a un diálogo sobre diversos puntos como la participación activa, la responsabilidad política compartida de todos los agentes sociales e incluso algunas propuestas concretas sobre la organización y las actividades del propio centro. Un trabajo de participación que fue conducido por Íñigo Arranz, responsable del programa diocesano de Personas sin Hogar.

El Manifiesto

La segunda parte del acto contó con la presencia del arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, que estuvo acompañado por el delegado episcopal, Jesús García Vázquez y por el director diocesano, José Anuncio Mouriño.

Las palabras de bienvenida y agradecimiento corrieron a cargo de Patricia Camiña, coordinadora del centro Vieiro. Seguidamente se dio lectura al Manifiesto general de la Campaña. El texto incide en unas políticas sociales más centradas en las personas, sus derechos y sus necesidades particulares. También se hizo hincapié en la necesidad de recuperar el sentido social de la vivienda, rechazando su uso mercantilista y a favor de su sentido de bien común. Para posibilitar el acceso a este derecho básico de un hogar digno, se recalcó la necesidad de agilizar los trámites burocráticos, acortando los plazos y diluyendo los filtros para las personas sin hogar. Por último, se insiste en una Renta Básica de Ciudadanía o unas cuantías suficientes en las ayudas y prestaciones para garantizar el acceso real a una vivienda, regulando también los precios sociales en el mercado de alquiler. También se recalcó la necesidad de agilizar los trámites burocráticos, acortando los plazos y diluyendo los filtros para las personas sin hogar. Por último, se insistió en una Renta Básica de Ciudadanía o unas cuantías suficientes en las ayudas y prestaciones para garantizar el acceso real a una vivienda, regulando también los precios sociales en el mercado de alquiler.

Por su parte mons. Julián Barrio agradeció la presencia y el buen hacer de todas las personas participantes. Recalcó la dignidad de todas y cada una de las personas como hijas de Dios y animó a construir un nuevo marco de relaciones en el que “nadie es tan pobre que no pueda ofrecer algo, ni tan rico que no necesite ayuda”. Por medio de ese diálogo fecundo todos nos vemos reflejados en el espejo de las necesidades y de las potencialidades de los demás y nos enriquecemos mutuamente.

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