Mons. Julián Barrio inaugura el curso en el ITC

El arzobispo de Santiago, Julián Barrio, inauguró este lunes el nuevo curso académico en el Instituto Teológico Compostelano. La lección inaugural corrió en esta ocasión a cargo del profesor del centro, Carlos Gómez Iglesias, con el título La soledad: entre la necesidad y la huida. Una aproximación psicosocial.

El profesor Gómez Iglesias comenzó distinguiendo entre la soledad deseada y la soledad sufrida. De hecho, sentirse solo es una cuestión subjetiva. Por tanto, puede ser positiva o negativa dependiendo de cómo la viva la persona.

Incidió en el hecho de que la vida humana es esencialmente soledad. De hecho, afirmó que “siempre tendremos experiencia de soledad”, ya que ningún ser humano puede comunicar su esencia, nadie puede compartir totalmente sus más íntimos pensamientos, de modo que una parte de nosotros queda siempre aislada, permanece en nuestra intimidad. “Sentimos la soledad porque estamos vivos”, afirmó el ponente en sus conclusiones.

A continuación, el conferenciante realizó un recorrido histórico sobre el problema de la soledad, y estableció su origen en Adán (“no es bueno que el hombre esté solo), en quien también se encuentra el antídoto: la comunidad que Dios le proporcionó al darle una compañera carne de su carne. Por tanto, es el diálogo con los semejantes donde se llega a la comunión y se supera el drama de la soledad.

El profesor Iglesias también analizó la sociedad actual, caracterizada por las nuevas tecnologías y las redes sociales. Una realidad que, aparentemente, favorece la comunicación. Sin embargo, las TICs “son el refugio de los solitarios”. Los usuarios de las nuevas tecnologías “se conectan, pero no se relacionan, no establecen vínculos personales duraderos con los demás”. Para demostrar esta afirmación, el ponente aportó datos de las más recientes estadísticas sociológicas. De estos estudios se concluyen cifras preocupantes, como que el 20% de los españoles entre 20-65 años viven solos, o que el 40% de los españoles que viven solos son jubilados, cifra que resalta el drama de la soledad en los últimos años de la vida.

Ante estos datos, el profesor Gómez Iglesias concluyó que “la soledad es una condición de las sociedades actuales, en las que la familia extensa, los valores religiosos y la parroquia ya no son el ámbito de relación y cohesión social de forma mayoritaria”.

 

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