Monseñor Barrio afirma que la Iglesia apoya el trabajo de los Medios de Comunicación en su búsqueda de la verdad

  • El arzobispo escribe una carta  con ocasión de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que este año se dedica a las “fake news” o “noticias falsas”

En el “camino de búsqueda de lo humano en la construcción de la verdad de la comunicación, los editores, los profesionales y los trabajadores de los medios contarán siempre con el apoyo y la gratitud de la Iglesia, que quiere seguir siendo maestra de humanidad”. Así lo indica  el arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, en una carta pastoral para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, que la Iglesia celebra el Domingo de la Ascensión.

En su carta, el arzobispo señala que el “interés por la comunicación viene siendo acreditado por el mensaje que los papas dirigen a los profesionales de los medios en la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, una iniciativa que alcanza este año su LII edición y que el papa Francisco ha querido dedicar a un tema tan sugestivo como “Fake news y periodismo de paz”. Sobre las “noticias falsas”, que son protagonistas en esta edición de esta Jornada de las Comunicaciones Sociales, monseñor Barrio señala que “este fenómeno de la difusión masiva de noticias falsas se ha convertido no sólo en una realidad en los medios de comunicación considerados clásicos o tradicionales, prensa escrita, radio o televisión, sino en una clara amenaza en los nuevos canales de difusión propios de las redes sociales”.

Monseñor Barrio explica que “hoy, como ayer, y como mañana, no hay nada más liberador que hablar de la verdad de las cosas, que anunciar la naturaleza propia de cada acontecimiento informativo en su justa dimensión. Al comunicar noticias, al difundir ideas, al entretener con los contenidos de los medios, no se debe perder el horizonte de la trascendencia y de la dignidad de la persona. La comunicación no debe caer en la tentación de convertirse en un espectáculo”. Y recuerda que el papa Francisco asegura que “el mejor antídoto contra las falsedades no son las estrategias, sino las personas”.

 

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