La Catedral de Santiago acogió esta tarde la Misa de las Familias en la fiesta de la Sagrada Familia, una cita ya tradicional en estos días del tiempo litúrgico de Navidad, presidida por el arzobispo compostelano, monseñor Julián Barrio. La ceremonia estuvo organizada por la Delegación Diocesana de Pastoral Familiar. En su homilía, el arzobispo compostelano agradeció la presencia de las familias y recordó que en estas fechas “la familia suele reunirse, agradeciendo lo recibido en ella como espacio donde hemos crecido”.

Monseñor Barrio dijo también que “la familia es la primera escuela de convivencia y la mejor garantía frente a la fragmentación social”, al tiempo que aseguró que “es necesario el testimonio de las familias cristianas que viven su fe de manera gozosa y responsable”.

El arzobispo agradeció el cuidado de los niños y los ancianos en la familia, alabó la fidelidad de los matrimonios cristianos y alertó sobre los riesgos que vive la familia. Así, monseñor Barrio indicó que “en los riesgos de alta mar en los que navega el barco de la familia, no son pocos los que ajenos o contrarios a la identidad propia de la familia, tratan de hacerse con el timón de este barco. Hay que estar vigilantes”. “El alejamiento de Dios y la marginación de los valores morales”, aseguró, “siempre favorecen el deterioro de la vida familiar”.