Monseñor Barrio insta a “recomponer” vínculos familiares laborales, sociales y políticos para vivir una Navidad en la misericordia de Dios

“Abramos de par en par la puerta de nuestro corazón al Dios con nosotros para recomponer vínculos familiares, laborales, sociales, políticos, y vivir en armonía con Dios, con nosotros mismos, con los otros y con todo lo creado”. Así se expresa el arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Julián Barrio, en la Carta Pastoral para el Adviento, un tiempo litúrgico que comienza este próximo domingo día 29 de noviembre, y que sirve como preparación a la Navidad. En su carta, titulada “Navidad, encuentro de la misericordia de Dios con el hombre”, monseñor Barrio asegura que “el Adviento es tiempo de esperanza que hemos de hacer creíble con el testimonio de la fraternidad en todas las circunstancias, y de manera especial en las difíciles”. Monseñor Barrio pide vivir el Adviento bajo la certeza y la esperanza de la misericordia de Dios.

Según explica el arzobispo de Santiago de Compostela, “la preparación espiritual para la celebración de la Navidad nos ayudará a limpiar los ojos de nuestra alma y de nuestro corazón, confrontándonos con la Palabra de Dios, y viviendo la conversión con la participación en el Sacramento de la Penitencia y en la Eucaristía”. En el mismo sentido, monseñor Barrio indica que el misterio de la Encarnación, por el que Dios se hace Niño en Belén, llena de esperanza a los creyentes y “por eso no deben caber en nuestra vida los miedos, los pesimismos, las desconfianzas, las tibiezas y los egoísmos”.

Monseñor Barrio afirma que “signo clarividente en esta Navidad debe ser la actitud de la misericordia en la vida familiar, en las comunidades de Vida consagrada, en el presbiterio diocesano, en las comunidades parroquiales y en el compromiso apostólico de nuestra comunidad diocesana”. Además, el arzobispo compostelano señala que “el consumismo no es respuesta a nuestro vacío espiritual” y que no podemos olvidar “que hay hogares con graves problemas económicos, que muchas personas se ven afectadas por la precariedad en ámbitos como la vivienda y la salud, y que no pocos jóvenes son considerados como “generación hipotecada” al no contar con la  posibilidad de un empleo”.

Monseñor Barrio recuerda, además, que “hay mucha gente que no tiene lugar en la posada de nuestra sociedad. Con todos ellos hemos de vivir la Navidad, ayudándoles con nuestra colaboración económica y llevándoles la Luz que brilló en Belén”.

 

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