Monseñor Barrio invita a los cristianos a dar “testimonio del Evangelio” pese a las dificultades

  • El arzobispo indica en la fiesta de la Traslación del Apóstol que “o sentir relixioso non desaparecerá nunca”

El arzobispo de Santiago invitó hoy a los cristianos en su homilía en la Misa Solemne de la fiesta de la Traslación del Apóstol  a “dar testimonio del Evangelio” y a tratar de vivir su mensaje en todos los ámbitos de la vida, pese a las dificultades del momento. “O sentir relixioso”, dijo monseñor Julián Barrio, “non desaparecerá nunca porque non se pode eliminar do corazón do home a inquietude sobre o significado da propia vida, preguntándose sobre o misterio. Dependemos de Cristo, Camiño, Verdade e Vida”. El arzobispo pidió la intercesión del Apóstol Santiago para los “cristiáns perseguidos, membros dá única Igrexa de Cristo, polo fortalecemento da nosa vida cristiá, pola santificación da familia a fin de que realice a súa misión de coidar e educar os seus fillos en tranquilidade de espírito”.

En su homilía de la fiesta de la Traslación del Apóstol, cuyas reliquias son “memoria y testimonio,  signos pobres y frágiles de lo que fue su cuerpo con el que pensó, trabajó, rezó, y experimentó el martirio”, monseñor Barrio abogó hoy por vivir la fe sin complejos, en medio de las dificultades: “Nuestra vida de creyentes discurre en medio de pruebas; el dolor nos acompaña; el horizonte de la fe parece lejano; el mal se hace sentir con dureza. Y nos preguntamos ¿por qué acontece esto si Dios es bueno, si Dios es Padre? La vida no es teoría o una colección de referencias: la vida es amar y arriesgar e ir construyendo en el tiempo una historia única”, explicó el arzobispo.

Esto supone, según dijo monseñor Barrio, “tomar parte en los padecimientos por el Evangelio según la fuerza de Dios, le dice Pablo a Timoteo cuando la tentación es hacer de la fe un refugio consolador pero la fe ha de insertarse en la cultura sin caer en el riesgo de hacer de la cultura la fe”.

El arzobispo explicó que “la existencia humana no puede reducirse a una forma cerrada de estar en el mundo, sino a una realidad abierta a lo trascendente. La fe y vida cristianas se nutren de la promesa de Dios, amorosamente cercano a los hombres, con los hombres, para los hombres y a través de los hombres”.

Y añadió que “la secularización interna que vivimos, se manifiesta en la débil transmisión de la fe a los jóvenes que no saben qué hacer de sus vidas y que deben ser escuchados; en la disminución de vocaciones para el sacerdocio y para la vida consagrada; y en la escasa presencia pública de los cristianos haciéndose eco de la Doctrina Social de la Iglesia, buscando el bien común, defendiendo la vida desde su concepción hasta la muerte natural, apoyando a la familia, revitalizando la cultura cristiana, y velando por la ecología integral que incorpora las dimensiones humanas y sociales”.

Monseñor Barrio señaló, además, que “no medio do desacougo a esperanza cristiá asegúranos que transmitir o don da fe fai chegar aos homes a mensaxe da salvación, sentirse amados por Deus e recoñecerse a si mesmos en Cristo que nos fixo comprender que significa amar”.

Al término de su homilía, el arzobispo compostelano indicó que “con confianza poño sobre o Altar, co Patrocinio do Apóstolo, a vosa ofrenda, Excmo. Sr. Delegado Rexio, tendo en conta as intencións das Súas Maxestades e da Familia Real, dos nosos gobernantes estatais, autonómicos e locais, das persoas e familias necesitadas espiritualmente e materialmente, e de todos os que formamos os distintos pobos de España, de xeito especial dos queridos fillos desta terra galega. Encomendo ao amigo do Señor esta querida Arquidiocese Compostelá para que asuma o compromiso de transmitir o legado da nosa fe”.

 

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