Monseñor Barrio invita a los jóvenes de las parroquias a participar en la convivencia de Raiña-Cabrui

  • Tendrá lugar este fin de semana  en el municipio coruñés de Mesía

El arzobispo compostelano, monseñor Julián Barrio, ha dirigido una carta a los sacerdotes, invitándoles a hacer llegar a los jóvenes de las parroquias la convocatoria de una convivencia juvenil en Raiña-Cabrui, que tendrá lugar este próximo fin de semana, los días 14-16 de junio. Está dirigido a jóvenes a partir de los 16 años y está convocado por las Delegaciones de Pastoral Vocacional, de Infancia y Juventud, de Catequesis y de Pastoral Universitaria con el apoyo de D. Víctor Blanco Naveira. En su carta, el arzobispo recuerda que el objetivo de esta cita “es tratar de sensibilizar a los participantes respecto a su vocación. Recordando una imagen de la cultura rural, se trataría de quitar la corteza producida por la sequedad espiritual que está impidiendo que salga a la superficie el tallo de la semilla sembrada. Nuestros jóvenes deben preocuparse de que el plan de Dios se cumpla en sus vidas sin olvidar su propia responsabilidad: «Señor, ¿qué mandáis hacer de mí?»”.

         “Las parroquias”, indica el arzobispo, “deben sentir como propia esta preocupación. Es necesaria la colaboración de todos. La Iglesia propone la vida como una vocación de amor y de servicio, cuando en general los sistemas educativos y sociales impulsan la búsqueda de un proyecto individualista de realización personal, olvidando la relación con Dios y con los demás”.

Esta es la carta del arzobispo:

 

POR TU PALABRA ECHARÉ LAS REDES

Queridos sacerdotes:

Los días 14-16 de junio va a tener lugar un encuentro en Raiña-Cabrui para jóvenes a partir de los 16 años, propiciado por las Delegaciones de Pastoral Vocacional, de Infancia y Juventud, de Catequesis y de Pastoral Universitaria con el apoyo de D. Víctor Blanco Naveira. Su objetivo es tratar de sensibilizar a los participantes respecto a su vocación. Recordando una imagen de la cultura rural, se trataría de quitar la corteza producida por la sequedad espiritual que está impidiendo que salga a la superficie el tallo de la semilla sembrada. Nuestros jóvenes deben preocuparse de que el plan de Dios se cumpla en sus vidas sin olvidar su propia responsabilidad: «Señor, ¿qué mandáis hacer de mí?». Esta es la pregunta que han de hacerse asumiendo nuestra colaboración en el fomento y cuidado de las vocaciones cristianas.

Con este motivo os pido, queridos sacerdotes, que tratéis de invitar a
aquellos/as jóvenes que manifiesten una sensibilidad hacia esta inquietud vocacional. Las parroquias deben sentir como propia esta preocupación. Es necesaria la colaboración de todos. La Iglesia propone la vida como una vocación de amor y de servicio, cuando en general los sistemas educativos y sociales impulsan la búsqueda de un proyecto individualista de realización personal, olvidando la relación con Dios y con los demás.
Esto conlleva escuchar al Señor para decirle como el joven Samuel:
«Aquí estoy porque me has llamado. Habla, Señor, que tu siervo escucha» (1Sam 3, 8- 9), sabiendo que la lámpara de Dios sigue encendida.

Y en esto vuestra colaboración es muy importante. Comenta el papa Francisco que «sólo gracias a ese encuentro -o reencuentro- con el amor de Dios, que se convierte en feliz amistad, somos rescatados de nuestra conciencia aislada y de la autorreferencialidad. Llegamos a ser
plenamente humanos cuando somos más que humanos, cuando le permitimos a Dios que nos lleve más allá de nosotros mismos para alcanzar nuestro ser más verdadero».

Mantengámonos en la oración por las vocaciones y animemos a nuestros jóvenes a vivir la experiencia de este encuentro.

Os saluda con todo afecto y bendice en el Señor,

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela.

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