Monseñor Barrio ofrece la fe para «no hundirnos» con el miedo a la pandemia

  • El arzobispo de Santiago presidió y ofició en Pontevedra uno de los cuatro actos religiosos en honor a la Peregrina, celebrados entre fuertes medidas de prevención y con limitación de aforo

La fe como herramienta para no quedarse inmovilizados ante el miedo y el papel de la Virxe Peregrina como refugio fueron los ejes centrales de la misa pontifical celebrada este domingo a las 12.00 horas en la capilla de la Peregrina, que, a falta de la programación convencional de otros años, se convirtió en la misa central de las fiestas. Fue un acto con poco más de 70 asistentes, parte de los cuáles siguieron la misa desde el exterior del recinto y con medidas de seguridad sanitaria. Al igual que en los aspectos formales, también en el contenido de la liturgia el protagonismo fue para la pandemia. «Pedro no tiene miedo porque se hunde, se hunde porque tiene miedo. ¿No nos pasa a nosotros un poco lo mismo?», ejemplificó el arzobispo, que reflexionó «tal vez el señor nos tenga que decir: hombres de poca fe, ¿no véis que estoy aquí?», llamando al uso de la fe en Cristo, en estos tiempos en los que «si algo se ha demostrado es que nuestras seguridades no nos sirven absolutamente de nada». Barrio concluyó que la Virxe do Refuxio, o Virxe Peregrina, es ejemplo de esa «fe que se manifiesta en la audacia con la que tenemos que vencer el miedo».

La ofrenda del arzobispo fue en nombre de todos los presentes y de quienes no pudieron asistir por las circunstancias sanitarias de este año y se centró «nas persoas e familias que sofren por culpa da pandemia» y también en aquellos «que traballan polo ben común e a renovación ética e moral da nosa sociedade, ofrecendo os seus mellores esforzos para lograr unha convivencia en verdade liberdade, xustiza e paz».

La ceremonia contó también con una advocación inicial, leída por el presidente de la Cofradía de la Peregrina, Ignacio Landín, quién se centró en todas las víctimas del virus fallecidas este año. El aspecto religioso de las fiestas se dividió en cuatro oficios este domingo, y en todos se intentó contar con un número moderado de asistentes. Hubo medidas de control en la entrada del templo, incluída la obligación de usar gel hidroalcohólico. Además, se limitó la presencia de oficiantes, de modo que en el acto litúrgico de las 12.00 no estaban los párrocos de San José y Santa María, representando a dos de las parroquias más populosas de la capital. Sí estaba el padre Lage, de la parroquia de San Bartolomé, que fue uno de los que participaron en el oficio.

 

Fuente: Á. Piñeiro / Diario de Pontevedra

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