Monseñor Barrio pide no marginar “a Dios del horizonte de la realidad social, cultural, política y económica”

El arzobispo de Santiago de Compostela, monseñor Julián Barrio, presidió hoy en la catedral la Eucaristía de la Fiesta de la Traslación del Apóstol. En su homilía –en respuesta a la invocación realizada por el Delegado Regio, Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta- monseñor Barrio instó a no marginar “a Dios del horizonte de la realidad social, cultural, política y económica de nuestra existencia”. El arzobispo recordó que el cristianismo “nos ofrece una visión transformadora del mundo” y abogó por valorar “el sacrificio, la solidaridad y la entrega a los demás”, al tiempo que indicó que “no podemos llamarnos cristianos si pasamos de lejos sobre situaciones injustas que generan marginación y abandono”.

El arzobispo de Santiago resaltó hoy en su homilía de la Misa de la Traslación del Apóstol que “en nuestra cultura es necesario valorar el sacrificio, la solidaridad y la entrega a los demás. Da la impresión de que se han oscurecido las grandes evidencias que constituían la base firme de nuestra convivencia humana y cristiana. Ensimismados en nosotros mismos, cerramos las puertas del corazón sin oír que están llamando en ellas, pensando que preocuparse de los demás, es perder el tiempo”.

Monseñor Barrio instó, además, a superar el “individualismo”, pues no “podemos llamarnos cristianos si pasamos de lejos sobre situaciones injustas que generan marginación y abandono”. Y explicó que la actitud de servicio y de entrega “nos urge a a sanar las heridas físicas y espirituales de tantas víctimas,  llevando la misericordia de Dios que consuela y abriendo los brazos a todos, sobre todo a los que sufren complejas experiencias en el ámbito familiar, social y religioso”.

El arzobispo compostelano demandó no marginar “a Dios del horizonte de la realidad social, cultural, política y económica de nuestra existencia”, ya que cerrar los ojos a la luz de Dios “nos llevaría al aturdimiento con efectos negativos para nosotros mismos”. En este sentido, monseñor Barrio dijo que el cristianismo “nos ofrece una visión transformadora del mundo”.

Al finalizar su homilía, monseñor Barrio indicó que ponía “sobre o Altar, co Patrocinio do Apóstolo, a vosa ofrenda, Excmo. Sr. Delegado Rexio, tendo en conta as intencións das Súas Maxestades e da Familia Real, dos nosos gobernantes estatais, autonómicos e locais, das persoas e familias necesitadas espiritualmente e materialmente, e de todos os que formamos os distintos pobos de España, de xeito especial dos queridos fillos desta terra galega”.

El arzobispo también tuvo palabras de recuerdo para “os cristiáns perseguidos; pidió oraciones por el Sínodo Diocesano; y encomendó al Apóstol a los padres de familia “a fin de que realicen a súa misión de coidar e educar aos seus fillos en tranquilidade de espírito”.

 

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