Monseñor Barrio pide ponerse en el lugar de las personas sin techo para sensibilizarse ante el fenómeno del “sinhogarismo”

  • La jornada de reflexión ante esta “emergencia social” de falta de acceso a la vivienda se realizará el domingo día 27 de octubre

“Siempre podremos hacer algo con el fin de que quienes vagan sin sentido en las calles de nuestras ciudades y duermen a la intemperie, puedan tener un hogar al que tienen derecho. Marcelo, un sin hogar, decía hace unos días que no podrían quitarle la esperanza”. Así se expresa el arzobispo compostelano, monseñor Julián Barrio, en una carta pastoral dedicada a la jornada de las personas sin techo que se desarrollará el próximo domingo día 27 de octubre. “Sería un buen ejercicio”, indica el arzobispo, “para avivar nuestra sensibilidad, el intentar ponernos en el lugar de estas personas. Alguien me comentó que un día, ofreciendo una imagen de harapiento, se puso a pedir en las calles para comprobar lo que significaba esta actitud. Fue todo un descubrimiento doloroso no imaginado”. Monseñor Barrio comenta que “hemos de poner cara al sinhogarismo y hacer visibles a estas personas acercándonos a ellas y reconocernos en ellas. Aceptar una cultura social que excluye y descarta no es humano”.

En su carta pastoral, el arzobispo recuerda que “los que no tienen hogar son pobres todavía más pobres, y cada una de estas personas arrastra el peso de un problema diferente”, al tiempo que señala que “es un doloroso signo de nuestros tiempos el que más de cien millones de personas se encuentren en esa situación y que revela el fracaso de nuestra sociedad”. Monseñor Barrio afirma que “nos encontramos ante una emergencia social que ha de llevarnos a ser sensibles al sufrimiento que supone vivir sin hogar”. Además, asegura que “hay que decir basta y no podemos habituarnos a pensar que siempre fue así, contribuyendo a la degradación de la dignidad de la persona. Otra forma de vivir es posible, aplicando políticas adecuadas que remuevan los obstáculos que impiden realizar y participar en el bien común con una voluntad política concretada y una responsabilidad colectiva de todos”.

La carta pastoral acaba indicando que la jornada del domingo 27 de octubre “nos conciencia de que todos hemos de trabajar en la medida de nuestras posibilidades para que las personas sin hogar puedan tenerlo. No corramos el riesgo de quedar atrapados por los puros intereses económicos”.

 

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