Monseñor Barrio preside la celebración de San Martín y recuerda que el santo “fue un batallador por las cosas de Dios”

  • La Eucaristía se celebró en la Capilla del Seminario Mayor y contó con la presencia del obispo auxiliar, el rector, formadores y seminaristas

El arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, presidió este lunes la Eucaristía celebrada en la Capilla del Seminario Mayor en la festividad de San Martín, en el año en que esta institución diocesana conmemora el 190 aniversario de su fundación. “A San Martín”, dijo don Julián en su homilía, “buen pastor y peregrino de lo absoluto, no le fueron ajenos los problemas del hombre de su tiempo. Fue un batallador por las cosas de Dios. Su caridad fue inagotable con los necesitados, siendo muy austero consigo mismo. En su ministerio episcopal formó al clero, implantó la vida consagrada y transmitió la alegría del Evangelio fundando las parroquias rurales y no conformándose con lo que se había hecho hasta entonces. Anunciar la fe, y aprender a expresarla en una forma nueva para nuestro presente, ha de configurar nuestro nuevo estilo de vida”.

El arzobispo glosó, además, el importante papel desempeñado por San Martín de Tours, de quien dijo que  “cumplió un papel significativo en la reforma de la Iglesia, sin acusación alguna al sistema para reformarlo. Siempre que hay un hombre de oración y mantiene una relación religiosa auténtica con Dios, otras personas le siguen, aportando un estilo de vida. La santidad no deja indiferente a nadie. Los santos saben incorporar la horizontalidad con la verticalidad más absoluta”.

La festividad de San Martín de Tours reunió a toda la comunidad de seminaristas del Seminario Mayor, con Carlos Álvarez, el rector, a la cabeza; así como a buena parte de los integrantes de las comunidades educativas diocesanas, tanto el Instituto Teológico Compostelano (ITC) como el Instituto Superior Compostelano de Ciencias Religiosas (ISCCR). Acompañaba a monseñor Barrio su obispo auxiliar, monseñor Jesús Fernández González.

Monseñor Barrio también destacó en su homilía, al hilo de las lecturas de la Eucaristía, que “vivir los valores auténticos en nuestra vida, nos motivará por respeto a los demás y por coherencia evangélica, a asumir con tanta dignidad como fidelidad el momento actual y a generar un ámbito cultural desde la fe en medio de tanta sospecha y desconfianza”.

De San Martín, el arzobispo dijo, igualmente, que “el amor a Cristo le ayudó a superar el temor a los poderes de este mundo. Era consciente de que creer no es sentarse a esperar hasta que venga el Señor y nos sirva con su gracia sino que la fe obtiene su inconfundible eficacia en el servicio al Señor que se ha convertido en el servidor de todos. La experiencia de Dios nos exige vaciar nuestro propio interior para que resuene su palabra en nuestro corazón, y contemplar para saber elegir con claridad interna y limpieza de intención”.

 

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