Monseñor Fernández se reunió con voluntarios de la iniciativa «Caminos de Hospitalidad» en apoyo a los refugiados

El obispo auxiliar de Santiago recibió este sábado a una representación de Entreculturas -ONG jesuita- y de otras organizaciones no gubernamentales que habían participado en una marcha en favor de los refugiados realizada desde el Monte do Gozo. El obispo se reunió con ellos en la sede del Arzobispado y se fotografió con todo el grupo en la Plaza de la Inmaculada.

Monseñor Jesús Fernández les agradeció el testimonio de solidaridad con los refugiados, la acogida que les prestan y el apoyo a su integración social.

El acto se inició con unas palabras del coordinador de Entreculturas en Galicia, José Luis Barreiro, y un niño entregó al obispo auxiliar el «Manifiesto Hospitalidad».

También habló el representante de la Compañía de Jesús, padre Antolín de la Muñoza, superior de los Jesuitas en Vigo.

En la marcha habían participado diversas organizaciones sociales, educativas, ciudadanas y de diferentes ongs en el marco de la campaña Hospitalidad.es.

La iniciativa #caminosdehospitalidad, es una propuesta que anima a la movilización en las semanas previas al día 20 de junio, Día Internacional de las Personas Refugiadas.

En su convocatoria había animado a «toda la ciudadanía a que nos acompañe en esta iniciativa y en las propuestas que la rodean. Es un homenaje a las largas y peligrosas rutas que emprenden tantos hermanos y hermanas que huyen de la guerra, los conflictos y la extrema pobreza. Y también quiere ser símbolo y homenaje a las numerosas rutas de encuentro, solidaridad y acogida que construimos junto a ellas, y en especial al legado que dejó el jesuita Frans Van Der Lugt. Vivió 45 años en Siria, donde organizaba este tipo de caminatas como lugar de encuentro entre varias culturas y religiones. En abril de 2014 murió asesinado en la ciudad siria de Homs, donde vivía desde principios de los años».

En su intervenión, el obispo auxiliar dijo lo siguiente:

CAMINOS DE HOSPITALIDAD EN GALICIA

Queridos miembros de Entreculturas, organizadora de esta marcha por la Hospitalidad con los refugiados, estimados participantes de otras organizaciones sociales, educativas, ciudadanas y de diferentes religiones:

Permitidme en primer lugar unas palabras de felicitación. Habéis demostrado tener un corazón sano, y no lo digo principalmente porque hayáis recorrido felizmente estos pocos kilómetros que nos separan del Monte del Gozo, sino porque sois sensibles a una realidad tan injusta como incomprensible: la falta de una acogida acorde con la dignidad humana de los refugiados que llegan a nuestro continente europeo.

Caminar por el Camino de Santiago, arteria por la que ha circulado sangre de todas las razas y pueblos, camino por el que el Espíritu de Dios ha hermanado a hombres y mujeres de todos los puntos cardinales, es un buen ejercicio para alimentar la esperanza y la solidaridad con aquellos que llegan hasta nosotros después de recorrer tortuosos caminos.

<<Conmigo lo hicisteis>> (Mt 25, 40). El evangelista Mateo dedica el primero de sus discursos a describir el camino hacia la bienaventuranza, hacia la santidad; y el quinto y último al juicio final. En su veredicto, el Señor tendrá en cuenta lo que le hallamos hecho al tratar a los pobres y excluidos. Los que se condenen, lamentarán su indiferencia ante ellos, indiferencia que, por cierto, no es escasa en muchos europeos.

La indiferencia es letal, no sólo anula la solidaridad, sino que es capaz de mantenernos pasivos ante las más atroces injusticias. Por eso el Papa Francisco nos dice que <<estamos llamados a hacer que crezca una cultura de la misericordia, basada en el redescubrimiento del encuentro con los demás: una cultura en la que ninguno mire al otro con indiferencia ni aparte la mirada cuando vea el sufrimiento de los hermanos” (MM 20).

Nuestro querido Papa señala así mismo que “la primera forma de indiferencia en la sociedad humana es la indiferencia ante Dios, de la cual brota también la indiferencia ante el prójimo y ante lo creado”. La sabiduría de la fe –nos recordaba el Papa Benedicto- alimenta esta mirada, capaz de reconocer que todos, «tanto emigrantes como poblaciones locales que los acogen, forman parte de una sola familia, y todos tienen el mismo derecho a gozar de los bienes de la tierra, cuya destinación es universal, como enseña la doctrina social de la Iglesia. Aquí encuentran fundamento la solidaridad y el compartir» (Mensaje para la Jornada del Migrante y del Refugiado 2011). Por lo tanto, sembrar la fe en Jesucristo, Buen Samaritano, será el camino fundamental para recuperar la solidaridad. Nos encontramos ante una aportación que ningún cristiano puede eludir, aunque haciendo realidad la máxima papal de que la fe se propone, no se impone.

Muchas gracias a todos. Que el Espíritu del Dios Padre de todos nos ayude a descubrir en todos sus hijos a nuestros hermanos y nos de la caridad necesaria para acogerlos, protegerlos, promoverlos e integrarlos (cf. Papa Franciso, 51 Jornada mundial de la Paz 2018).

+ Jesús, Obispo Auxiliar de Santiago

 

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