El próximo sábado día 29 de abril, en pleno tiempo litúrgico de Pascua, una  Eucaristía presidida por el arzobispo de Santiago, monseñor Julián Barrio, pondrá fin, tras más de cuatro años de trabajo, al Sínodo Diocesano. La cita será a las 12:00 horas en la Catedral compostelana y a ella están invitados todos los diocesanos. Los trabajos del Sínodo Diocesano finalizaron a últimos del pasado mes de enero. Las asambleas generales habían comenzado sus sesiones en el mes de octubre sobre las ponencias que habían sido sometidas a estudio. Ahora todo ese material, junto a las aportaciones realizadas en las asambleas sinodales, serán aprobadas formalmente por el arzobispo y se convertirán, de ese modo, en normativa diocesana.

En un Mensaje Final que los sinodales dieron a conocer al terminar sus trabajos, se apelaba a la esperanza de todos los diocesanos tras el largo camino recorrido desde el año 2012, fecha en la que “nuestro arzobispo, Julián Barrio Barrio, convocaba a la diócesis compostelana para que se embarcase con ilusión decidida en este proyecto”.

“Desde esta esperanza”, se leía en este Mensaje Final, “que es deseo y confianza que nos vienen de Dios, nos dirigimos a todos los diocesanos para animarlos a participar en esta etapa, que puede parecer la más dura, pero que, con la gracia divina, será también la más fecunda, en la que las orientaciones sinodales habrán de ponerse en práctica. De todos, sacerdotes, religiosos y seglares, cada uno desde su propia responsabilidad eclesial, dependerá que todo esto no quede en un sueño”.

Además, en un Comunicado Final que se dio a conocer, los sinodales recordaban que en las propuestas formuladas por las parroquias y otras comunidades, se habla de una Iglesia:

  • menos clerical y más corresponsable, abierta a la voz y la participación de todos sus miembros;
  • menos centrada en sí misma y sus problemas, para estar más abierta al mundo y a su misión;
  • menos preocupada de su honor y más volcada en honrar al Señor que sale a su encuentro en los más necesitados;
  • que antes de ser maestra, sepa ser discípula, en el seguimiento de la palabra y el ejemplo de Jesús;
  • que antes de ofrecer respuestas sepa escuchar las preguntas que el mundo le dirige.

Fruto de los trabajos sinodales han sido cinco documentos que buscan:

  • Organizar la atención pastoral de forma más adecuada a los cambios demográficos, promoviendo unidades pastorales que agrupen varias parroquias.
  • Mejorar nuestro modo de vivir y transmitir la fe.
  • Promover un mayor sentido de corresponsabilidad entre todos los miembros de nuestra Iglesia, en lo pastoral, lo administrativo y lo económico.
  • Revisar nuestras celebraciones, para que sean cada vez más una celebración viva de una fe comprometida.
  • Impulsar una mayor conciencia social en nuestra diócesis en distintos ámbitos: cultural, educativo, político, económico, comunicativo, con una especial atención a las personas social y económicamente más débiles.

 

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